-El equipo de básquetbol más fuerte de la Liga de México, quedó fuera por impago de obligaciones
-Inviabilidad financiera del club poblano deja en el desamparo a jugadoras y proveedores en la Liga de México.
-Gestión de Martín Galindo en Estrellas de Puebla repite patrones de impagos y abandono deportivo de Chihuahua.
-La Liga de México de Baloncesto Femenil desafilia al equipo poblano tras confirmar adeudos en apenas un mes.
¿Estafas deportivas?: El básquetbol femenil como rehén
La historia del deporte en México suele repetirse como una farsa cuando los intereses políticos y las ambiciones personales de supuestos promotores deportivos se anteponen a la profesionalización y al respeto por el atleta. El caso más reciente, y quizás uno de los más cínicos del presente año, es la estrepitosa caída de las Estrellas de Puebla en la Liga de México de Baloncesto Femenil.
No se trata de un fracaso deportivo; el equipo, irónicamente, comenzó ganando en la duela. Se trata de un colapso administrativo y moral que deja a jugadoras, cuerpo técnico, narradores y proveedores en la incertidumbre financiera apenas iniciado el torneo de 2026.
El rastro del desorden: de Chihuahua a Puebla
Para entender el desastre en Puebla es obligatorio mirar hacia el norte. El nombre de Martín Galindo no es nuevo en las crónicas de la insolvencia. En el estado de Chihuahua, Galindo ha dejado una estela de proyectos truncos y promesas rotas. Su paso por la presidencia de la Segunda Zona de Béisbol -Dorados de Chihuahua- terminó con una salida abrupta bajo el eufemismo de "motivos personales", aunque en el ambiente deportivo se sabía que la gestión era insostenible. (https://www.tiempo.com.mx/deportes/deja_de_ser_martin_galindo_presidente_de_la_segunda_zona_de_beisbol/ )
Posteriormente, con los Pioneros de Delicias en 2025, el guion fue idéntico al actual: a mitad de la competencia, se les notificó a los jugadores que el flujo de efectivo se había agotado. No hay coincidencia; hay un modus operandi.
Al migrar a Puebla para encabezar el proyecto de Estrellas, Galindo importó un modelo de gestión basado en el flujo inexistente, vendiendo una visión profesional que se desmoronó al primer mes de operaciones.
Impacto comunitario y la deuda con el deporte femenil
La problemática, expuesta inicialmente por comentaristas del medio Grada, revela que los adeudos no solo afectan a las protagonistas. Colegas de la comunicación —narradores que daban voz a los partidos— y proveedores de servicios básicos se han quedado con facturas sin cobrar. La "inviabilidad operativa" mencionada por la Liga de México en su comunicado es, en realidad, un diagnóstico de irresponsabilidad administrativa selectiva.
Conclusión editorial: ¿Llamar al fraude por su nombre?
Las legislaciones estatales y la normativa federal mexicana son claras en cuanto al cumplimiento de contratos, pero en el deporte organizado, ciertos personajes suelen escudarse en asociaciones civiles para evadir responsabilidades laborales directas. Es imperativo que la Liga de México de Baloncesto Femenil no solo se limite a la desafiliación. Si realmente busca la "protección de las jugadoras", debe implementar filtros de auditoría previa que impidan que perfiles con antecedentes de impagos sistemáticos, como Galindo, vuelvan a tomar las riendas de una franquicia.
El basquetbol femenil merece seriedad. No se puede jugar con el salario de quienes entregan su físico en la duela. Llamar "situación económica" a lo que parece o podría tenerse la presunción de una administración negligente o fraudulenta es un eufemismo que el periodismo no debe tolerar. El Club Puebla no "atravesó" una crisis; todo hace presumir que fue conducido a ella por quienes, conociendo su falta de liquidez, decidió engañar a una comunidad deportiva entera.
La precariedad institucional del baloncesto femenil en México
El colapso de las Estrellas de Puebla no es un evento aislado, sino el síntoma de una patología profunda en la estructura del baloncesto profesional en México, particularmente en su rama femenil. El análisis de esta problemática requiere observar cómo la falta de una regulación estricta y el arribo de "empresarios" de oportunidad degradan la dignidad del deporte.
El vacío legal y la vulnerabilidad de la jugadora
A pesar de que el marco legal mexicano ha avanzado en materia de igualdad salarial y derechos laborales en el deporte -tras las reformas a la Ley Federal del Trabajo-, en la práctica, las ligas profesionales de baloncesto operan en una zona gris. Las jugadoras suelen firmar contratos que carecen de fianzas de cumplimiento. Cuando un directivo como Martín Galindo decide que "ya no hay dinero", las atletas se encuentran en un estado de indefensión total, muchas veces en ciudades que no son las suyas, sin recursos para hospedaje o alimentación. En este contexto, el deporte femenil se percibe no como una unidad de negocio seria, sino como un requisito de "cuota" o una aventura de bajo costo para directivos que buscan capital político.
La repetición del patrón: El caso Galindo
Es alarmante que un dirigente con antecedentes públicos de insolvencia en Chihuahua y en dos deportes diferentes -beisbol, Dorados y basquetbol, Pioneros de Delicias- haya podido inscribir un equipo en una liga de alcance nacional. La revisión administrativa no debe ocurrir cuando el equipo ya debe dos meses de sueldo, sino antes de otorgar la franquicia.
La historia de Galindo en el béisbol y el básquetbol chihuahuense es una narrativa de descapitalización; permitirle operar en Puebla fue entregar a las jugadoras a un destino anunciado.
El sexismo estructural en la gestión deportiva
Existe una sensación legítima de que el baloncesto femenil es tratado como una rama de segunda categoría. Mientras que en los equipos varoniles se suelen buscar patrocinios de alto impacto y existen mayores controles de los gobiernos estatales, los proyectos femeniles son frecuentemente abandonados a su suerte. La ligereza con la que un directivo hace esto, de permitir que un equipo inicie un torneo sin garantías de pago refleja un pensamiento arraigado: que el trabajo de la mujer deportista es menos "profesional" o que sus necesidades financieras son menos urgentes.
El papel de los medios y la justicia social
La denuncia de medios como Grada y la rapidez con la que se viralizó en redes sociales fue el único mecanismo de presión efectivo. Sin la exposición mediática de los adeudos a narradores y jugadoras, es probable que la administración de Estrellas de Puebla hubiera seguido operando bajo el engaño.
La conclusión es amarga: en México, la "protección de la jugadora" sigue dependiendo más de la presión social que de la solidez institucional de las ligas. El baloncesto femenil no necesita "apoyos" o "ayudas"; necesita el cumplimiento estricto de la ley y el veto permanente a quienes ven en la cancha un terreno para la simulación financiera. #MetroNewsMx
-El fenómeno global de BTS ha desatado una crisis en el sistema de boletaje en México, donde la preventa se agotó en minutos.
-Miles de fanáticas denuncian públicamente irregularidades y exigen a Profeco una investigación profunda contra Ticketmaster.
-Ante la escasez de entradas físicas, las funciones en salas de cine se convierten en el refugio para vivir la experiencia coreana.
-Organizaciones de seguidores convocan a marchas pacíficas para visibilizar el atropello de precios inflados en plataformas externas.
-El Gobierno de la Ciudad de México anuncia operativos de seguridad reforzados para frenar la presencia de revendedores en recintos.
-La batalla legal escala mientras se transparentan procesos de venta que, pese a los filtros, terminaron favoreciendo al mercado negro.
La llegada de BTS a México no ha sido solo un fenómeno cultural y musical de proporciones épicas, sino que se ha transformado en un campo de batalla legal, social y administrativo que pone en jaque al sistema de espectáculos en el país. Desde el anuncio oficial de su presencia en tierras mexicanas, la euforia del ARMY (como se denomina a su base de seguidores) se ha visto empañada por una serie de irregularidades que han escalado hasta las instancias gubernamentales más altas. La venta de boletos, que prometía ser un hito histórico, se convirtió rápidamente en una pesadilla logística marcada por la rapidez con la que se agotaron las localidades y la inmediata aparición de estas en sitios de reventa con precios que superan los cientos de miles de pesos.
El descontento no se quedó en redes sociales. Los seguidores de la agrupación surcoreana han demostrado una capacidad de organización civil sin precedentes. A través de denuncias masivas, han logrado que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ponga la lupa sobre la boletera Ticketmaster. Los señalamientos son graves: falta de transparencia en las filas virtuales, acaparamiento por parte de grupos de reventa organizados y una aparente vulnerabilidad en los sistemas de seguridad que debían proteger al consumidor final. La situación ha llegado a tal punto que se han convocado marchas en la Ciudad de México, donde el clamor principal es el acceso justo a la cultura y el entretenimiento, exigiendo que se apliquen sanciones ejemplares a quienes lucran de forma ilegal con la ilusión de miles de jóvenes.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad de México ha tenido que reaccionar ante la presión social y la magnitud del evento. Se han anunciado operativos especiales de seguridad y vigilancia para las fechas de los conciertos, con el objetivo específico de identificar y detener a los revendedores que operan en las inmediaciones de los recintos. Sin embargo, para muchos fans, estas medidas llegan tarde, pues el grueso del problema se originó en la esfera digital. Como alternativa ante la imposibilidad de conseguir una entrada para el show en vivo, las cadenas de cine en México han anunciado proyecciones especiales de los conciertos. Aunque esto alivia parte de la demanda, no mitiga el sentimiento de injusticia que prevalece en el ARMY mexicano, que hoy más que nunca se muestra como un bloque sólido capaz de exigir cambios legislativos en la venta de boletos.
El impacto de BTS en México va más allá de lo musical; es un espejo de las deficiencias estructurales en la protección al consumidor. Mientras las autoridades y la empresa privada se lanzan acusaciones y defensas legales, los siete integrantes de la banda permanecen como el centro de un torbellino que ha movilizado no solo dinero, sino una ideología de defensa de derechos. La resolución de este conflicto legal y social sentará un precedente histórico para cualquier evento masivo futuro en el país, marcando un antes y un después en la relación entre grandes corporativos de entretenimiento y el público mexicano.
Las fechas programadas para México
BTS tiene programadas tres fechas oficiales para sus conciertos en la Ciudad de México como parte de su gira mundial "ARIRANG". Las citas son en el Estadio GNP Seguros -anteriormente Foro Sol- los días 7 de mayo de 2026, 9 de mayo de 2026 y 10 de mayo de 2026.
La venta general se llevó a cabo el pasado 24 de enero, y debido a la altísima demanda, los boletos se encuentran técnicamente agotados en los canales oficiales, lo que ha generado las protestas y denuncias por reventa que mencionamos en la nota anterior.
Si no alcanzaste boleto para el estadio, Cinépolis y otras cadenas confirmaron transmisiones en vivo de sus conciertos desde Goyang y Tokio para los días 11 y 18 de abril de 2026. La venta de estos boletos para el cine iniciará el 24 de febrero.
Estas fechas marcan el reencuentro oficial de los siete integrantes -RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook- en suelo mexicano tras completar sus periodos de servicio militar.
BTS: Historia, trayectoria, perfil. Los reyes del pop global
Para entender por qué México está sumido en este fervor, es necesario conocer el origen de BTS -Bangtan Sonyeondan-, que en español se traduce como Chicos a Prueba de Balas. El grupo debutó el 13 de junio de 2013 bajo el sello de una pequeña y entonces casi quebrada empresa llamada Big Hit Entertainment. A diferencia de otros grupos de K-pop fabricados bajo fórmulas rígidas, BTS se distinguió desde el inicio por escribir y producir su propia música, abordando temas profundos como la salud mental, el acoso escolar, el amor propio y la crítica social hacia el sistema educativo coreano.
RM (Kim Nam-joon, 31 años): Es el líder y el pilar intelectual del grupo. Con un coeficiente intelectual de 148, RM es el rapero principal y el portavoz oficial, famoso por su discurso en la ONU. Fue el primer miembro en ser reclutado y es responsable de la mayoría de las letras de la agrupación. Su carrera en el hip-hop underground antes de BTS le dio al grupo una credibilidad lírica que pocos tenían en el género pop.
Jin (Kim Seok-jin, 33 años): El integrante de mayor edad, conocido como Worldwide Handsome. Antes de ser reclutado, estudiaba actuación. Su voz de tenor estable y su capacidad para alcanzar notas altas han sido fundamentales en las baladas del grupo. Jin es el apoyo emocional del equipo y recientemente cumplió con su servicio militar obligatorio, siendo el primero en reincorporarse a las actividades tras su baja.
Suga (Min Yoon-gi, 32 años): Rapero, productor y compositor. Bajo su alias Agust D, ha explorado temas crudos como la depresión y la ansiedad. Es considerado uno de los mejores productores de la industria, habiendo trabajado con artistas internacionales. Su estilo es directo y honesto, aportando el equilibrio crítico a la discografía del grupo.
J-Hope (Jung Ho-seok, 32 años): El bailarín principal y el rayo de sol del grupo. Antes de BTS, era un reconocido bailarín callejero. Su energía en el escenario es incomparable y ha desarrollado una carrera como rapero y solista con un estilo vibrante y experimental. Es el director de coreografía de facto cuando el grupo ensaya.
Jimin (Park Ji-min, 30 años): Con una formación en danza contemporánea y ballet, Jimin aporta una elegancia única al grupo. Su voz es distintiva y aguda, y es conocido por su perfeccionismo extremo. Es uno de los miembros con mayor impacto en redes sociales y en la moda global, siendo embajador de marcas de lujo.
V (Kim Tae-hyung, 30 años): Posee una voz de barítono profunda y cálida que contrasta con el resto del grupo. Además de cantante, es actor y un apasionado de las artes visuales y el jazz. Su estilo visual y su capacidad interpretativa lo han convertido en uno de los ídolos más influyentes y seguidos del mundo.
Jungkook (Jeon Jung-kook, 28 años): El Golden Maknae o el menor de oro. Jungkook entró a la empresa a los 13 años y creció bajo la tutela de sus seis compañeros. Es el vocalista principal y un talento nato para el baile, los deportes y la producción visual. Su éxito como solista ha roto récords históricos en plataformas como Spotify y Billboard.
Desde sus humildes comienzos repartiendo volantes en Los Ángeles para promocionar un concierto gratuito, hasta llenar estadios como Wembley y el Rose Bowl, la trayectoria de BTS es una epopeya de superación. Han logrado lo que ningún artista de habla no inglesa había conseguido: dominar las listas de popularidad en Estados Unidos y Europa de forma sostenida.
Con premios Billboard, nominaciones al Grammy y una base de fans que funciona como un ejército digital coordinado, BTS no es solo una banda de música; es un movimiento cultural que ha redefinido la industria del entretenimiento en el siglo XXI. Su presencia en México es la culminación de años de espera, lo que explica por qué la pasión de sus seguidores ha escalado hasta convertirse en un asunto de relevancia nacional. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
-El Maximato fue un sistema de control absoluto donde Calles operaba como el verdadero poder en la sombra nacional.
-Lázaro Cárdenas rompió ocho años de sumisión presidencial mediante una operación militar ejecutada en total sigilo.
-Plutarco Elías Calles fue sorprendido en su cama, enfermo de gripe y leyendo la obra de Hitler antes de ser desterrado.
-La expulsión del Jefe Máximo no fue un acto de impulsividad, sino una purga institucional fríamente calculada por meses.
-Cárdenas desmanteló la red de espionaje y control del gabinete desplazando a los ministros leales al antiguo régimen.
-El ejército mexicano, antes fiel al general Calles, juró lealtad a la investidura presidencial por encima del caudillo.
-En menos de ocho horas, una estructura de poder que parecía eterna colapsó ante la firmeza de un presidente joven.
-Calles instaló a tres presidentes y removió a dos a su antojo, hasta que topó con la resistencia de Lázaro Cárdenas.
-La Hacienda de Santa Bárbara pasó de ser el centro del poder paralelo a ser el escenario de la humillación de Calles.
-La orden de deportación se fundamentó en la protección de la seguridad nacional frente a la división provocada por Calles.
-Francisco Múgica ejecutó el arresto con instrucciones de no permitir negociaciones ni llamadas externas al expresidente.
-La imagen de Calles con dos maletas rumbo al exilio simbolizó el fin de la era de los caudillos revolucionarios en México.
-Cárdenas utilizó la reforma agraria como un arma política para construir una base de apoyo popular independiente y fuerte.
-El Maximato demostró que la Constitución era letra muerta mientras un hombre controlara los hilos desde su residencia.
-La élite política abandonó a Calles en cuanto el avión despegó, confirmando que la lealtad en México es hacia el cargo.
-Los hacendados perdieron su escudo protector y enfrentaron la expropiación masiva de dieciocho millones de hectáreas.
-Calles intentó desde el exilio recuperar su influencia mediante cartas y prensa, pero su tiempo político ya había muerto.
-La purga de Cárdenas en el gabinete en enero de 1936 fue el primer golpe letal contra la estructura callista del PNR.
-El control de Calles sobre el Congreso y la economía se desvaneció al perder el mando directo sobre el ejército federal.
-Cárdenas transformó la figura presidencial de una marioneta decorativa en una institución con autoridad constitucional.
-El Jefe Máximo subestimó la inteligencia y la capacidad de maniobra de un hombre que creía sumiso y fácil de manipular.
-El desprendimiento de Calles del poder fue una lección histórica sobre la vulnerabilidad de los sistemas personalistas.
-La noche del 10 de abril de 1936 es el punto de inflexión donde México transitó del caudillismo al presidencialismo puro.
-El silencio del personal doméstico llorando en Santa Bárbara marcó el cierre melancólico de una dictadura tras bambalinas.
-Cárdenas no buscaba poder personal, sino la consolidación de un Estado donde nadie estuviera por encima de la ley suprema.
-La prensa conservadora tuvo que doblegarse ante la nueva realidad política tras años de servir como megáfono de Calles.
-El regreso de Calles en 1941 fue el de un hombre derrotado, sin red de apoyo y condenado al olvido en su propia patria.
-La redistribución de tierras a 800 mil familias fue posible gracias a que no hubo un jefe máximo para frenar el decreto.
-El sistema político mexicano se reorganizó bajo un mando único, eliminando la bicefalia que causaba inestabilidad nacional.
-Cárdenas demostró que la legitimidad legal, respaldada por la fuerza militar, es capaz de derrocar a cualquier titán.
Análisis de una Ruptura: El día que la institución devoró al caudillo
La historia de México está plagada de traiciones, pero pocas poseen la elegancia quirúrgica y la contundencia institucional del golpe asestado por Lázaro Cárdenas contra Plutarco Elías Calles. Lo que presenciamos en la transcripción de este pasaje fundamental no es simplemente un cambio de mando; es el acta de defunción de un sistema de gobierno bicefálico que desangraba la soberanía del Ejecutivo. El Maximato era, por definición, una aberración constitucional: un hombre con el título, pero un caudillo con el mando.
Plutarco Elías Calles cometió el error clásico de los dictadores que envejecen: creer que su propia creación es incapaz de cobrar vida independiente. Calles diseñó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) como un mecanismo de relojería para perpetuarse, asumiendo que el Palacio Nacional sería siempre una oficina de trámites bajo su supervisión desde la Hacienda de Santa Bárbara.
Instaló a Portes Gil, doblegó a Ortiz Rubio hasta la renuncia humillante y domesticó a Abelardo Rodríguez. Para Calles, el presidente era un empleado; para México, la democracia era una farsa de sombras.
La llegada de Lázaro Cárdenas en 1934 fue planeada por Calles como el cuarto acto de su obra de títeres. Cárdenas, un general de 39 años, de perfil bajo y disciplina militar, parecía la pieza perfecta para mantener el statu quo. Sin embargo, la transcripción revela una verdad perturbadora para los poderosos: el silencio no siempre es sumisión, a veces es observación estratégica. Cárdenas no llegó a obedecer; llegó a estudiar las grietas de un sistema que privilegiaba el interés de un hombre sobre la necesidad de una nación que aún supuraba las heridas de la Revolución.
El análisis profundo de este conflicto nos lleva a la purga de enero de 1936. Cárdenas no utilizó la fuerza bruta como primera opción; utilizó la burocracia. Al remover de un plumazo a seis ministros leales a Calles, el presidente estaba cortando los nervios que conectaban el cerebro del Jefe Máximo con el cuerpo del Estado. Fue un movimiento de ajedrez político que dejó a Calles gritando advertencias en la prensa, sin darse cuenta de que ya no tenía manos para ejecutarlas. La autoridad no se pide, se ejerce, y Cárdenas la tomó por asalto desde las entrañas del gabinete.
La noche del 10 de abril es la culminación de este asedio institucional. Es profundamente simbólico que Calles fuera hallado leyendo *Mein Kampf*. Mientras el caudillo se perdía en las teorías del control absoluto y la superioridad de la voluntad, la realidad de un Estado moderno y organizado llamaba a su puerta con 20 fusiles y una orden de deportación. La imagen de Calles en bata, debilitado por la gripe, enfrentando al general Múgica, es la metáfora perfecta del colapso del Maximato: un gigante de pies de barro que descubre, demasiado tarde, que el ejército ya no le pertenece.
Cárdenas comprendió que para ser un presidente real debía eliminar al presidente ficticio. El destierro de Calles no fue un acto de crueldad, sino una necesidad de higiene política. Sin la salida física de Calles del territorio nacional, la reforma agraria y la nacionalización de los recursos habrían sido saboteadas por la red de intereses que el callismo había tejido en el sector empresarial y latifundista. La expulsión de Calles en ocho horas aniquiló ocho años de influencia paralela y devolvió a la silla presidencial el peso de la ley.
El resultado de esta ruptura fue avasallador. Con Calles en Estados Unidos, el escudo de los hacendados se pulverizó. La redistribución de 18 millones de hectáreas no fue solo un acto de justicia social, sino la consolidación del poder cardenista. Al entregar la tierra a los campesinos, Cárdenas compró la lealtad del pueblo, creando una base de poder que ninguna conspiración de café en la Ciudad de México podría derribar. Calles controlaba instituciones; Cárdenas controló la esperanza de las masas.
Este episodio nos enseña que el poder absoluto es una ilusión que depende de la obediencia de los subordinados. En el momento en que los generales decidieron que su lealtad estaba con la investidura y no con el hombre, Calles dejó de ser el Jefe Máximo para convertirse en un anciano enfermo con dos maletas. La nota editorial de este pasaje histórico es clara: en México, la sombra del caudillo es larga, pero la luz de la institución, cuando se ejerce con valor y frialdad, es capaz de disipar cualquier oscuridad personalista. Cárdenas no solo expulsó a un hombre; desterró para siempre la idea de que alguien pudiera estar por encima de la presidencia de la República.
La narración e historia del Maximato de Plutarco Elías Calles y su caída
Narrador:
10 de abril de 1936, 10 de la noche. Hacienda de Santa Bárbara, Estado de México. Plutarco Elías Calles está en su cama con gripe leyendo Mein Kampf de Adolfo Hitler. Afuera de la habitación, 20 soldados del ejército federal rodean la propiedad. El hombre que ha controlado México durante 8 años sin ser presidente está a punto de ser expulsado del país en menos de 8 horas. Calles no es presidente desde 1928, pero desde entonces ha instalado tres presidentes, ha removido a dos de ellos cuando dejaron de obedecer. Controla el Congreso, controla el ejército, controla decisiones económicas del país.
Los hacendados le deben su supervivencia, las reformas agrarias se detienen cuando él lo ordena. Los ministros son nombrados según su aprobación, ninguna ley importante se aprueba sin su consentimiento. Lo llaman el Jefe Máximo de la Revolución. Es el hombre más poderoso de México y esa noche de abril tiene 4 horas para empacar todo lo que pueda cargar. A las 6:30 de la mañana siguiente, un avión militar lo llevará fuera del país. Deportado, expulsado por órdenes directas del presidente Lázaro Cárdenas, el mismo hombre que Calles había recomendado para el cargo 2 años antes.
Esta es la historia de cómo un presidente de 39 años destruyó al jefe máximo en una noche. Años de control político absoluto terminaron en 8 horas. El sistema que había operado desde las sombras instalando y removiendo presidentes colapsó en una operación nocturna que cambió el equilibrio de poder en México para siempre. El maximato, como se conocería ese periodo, había comenzado en 1928. Ahora, en 1936, estaba a punto de terminar y todo comenzó con una decisión que Plutarco Elías Calles nunca imaginó que alguien se atrevería a tomar.
Narrador:
Esta no es la historia de dos hombres enfrentados por poder personal, es la historia de cómo se destruye un sistema político que operaba desde las sombras. Plutarco Elías Calles no era solo un expresidente influyente, era el centro de una estructura de control que había decidido quién gobernaba México durante 8 años consecutivos. Tres presidentes instalados, dos presidentes removidos, centenares de decisiones políticas dictadas desde fuera del Palacio Nacional. ¿Cómo se construye poder suficiente para controlar presidentes sin ocupar el cargo? ¿Qué sucede cuando alguien elegido para obedecer decide romper las reglas del sistema? ¿Y qué queda cuando un poder que parecía permanente se desmonta en una sola noche?
Para entender lo que ocurrió el 10 de abril de 1936, necesitamos volver a 1924, cuando Plutarco Elías Calles llegó a la presidencia de México. Si disfrutas investigaciones profundas sobre las estructuras de poder en la historia de México, suscríbete al canal, activa las notificaciones y déjame en los comentarios qué Hacienda quieres que investigue después. Tu apoyo hace posible este trabajo documental. Plutarco Elías Calles nació el 25 de septiembre de 1877 en Guaymas, Sonora. Hijo de familia modesta, trabajó como maestro rural antes de unirse a la Revolución Mexicana en 1911. Ascendió rápidamente en las filas militares por capacidad organizativa y lealtad a los líderes constitucionalistas.
Para 1915 ya era general, en 1919 gobernador de Sonora, en 1920 secretario de guerra bajo el presidente Álvaro Obregón. Cuando Obregón terminó su periodo presidencial en 1924, Calles fue elegido presidente. Gobernó 4 años. Durante su mandato implementó políticas económicas modernizadoras, fortaleció instituciones federales, enfrentó a la Iglesia Católica durante la guerra cristera, construyó carreteras, estableció el Banco de México y consolidó el control del Estado sobre sectores estratégicos. En 1928 su periodo presidencial terminó. La Constitución prohibía la reelección inmediata. Calles entregó el poder, pero no lo soltó.
Narrador:
Había un problema estructural en México. La revolución había terminado oficialmente en 1920, pero los líderes revolucionarios seguían compitiendo por poder. Cada cambio de presidente generaba tensiones, algunos perdedores intentaban golpes militares. El país vivía en inestabilidad política constante. Propuso una solución: crear un partido político único que organizara a todas las fracciones revolucionarias bajo una estructura institucional. En 1929 fundó el Partido Nacional Revolucionario, antecesor del futuro partido revolucionario institucional. Pero Calles no solo creó el partido, se posicionó como su líder indiscutible y desde esa posición comenzó a decidir quién sería el siguiente presidente de México.
El primero fue Emilio Portes Gil, quien gobernó de 1928 a 1930. Fue un periodo de transición diseñado para permitir que Álvaro Obregón regresara a la presidencia tras la reforma constitucional que permitía reelección no consecutiva. Pero Obregón fue asesinado antes de asumir el cargo. Portes completó el periodo interino. Calles mantuvo control absoluto sobre las decisiones políticas. El segundo fue Pascual Ortiz Rubio, quien asumió en 1930. Su presidencia fue un desastre desde el inicio. Intentó tomar decisiones independientes, Calles lo bloqueó sistemáticamente. Nombró ministros sin consultarlo, anuló políticas que Ortiz Rubio intentaba implementar.
Dos años después, en 1932, Ortiz Rubio renunció humillado. No soportó ser presidente sin poder real. El tercero fue Abelardo Rodríguez, quien gobernó de 1932 a 1934. Este sí entendió las reglas. No intentó desafiar a Calles, consultaba todas las decisiones importantes. Su periodo fue estable precisamente porque aceptó ser subordinado. Este era el maximato. Calles instalaba presidentes; si obedecían, permanecían; si desafiaban, caían. Por 8 años ese sistema funcionó sin interrupciones hasta que llegó Lázaro Cárdenas. Lázaro Cárdenas del Río nació el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan, Michoacán. Familia pobre, sin tierra, sin privilegios heredados.
Narrador:
Su padre Dámaso Cárdenas era comerciante modesto que vendía textiles y apenas generaba ingresos suficientes para sostener a la familia. Su madre Felícitas del Río administraba la casa con recursos mínimos. Cuando Lázaro tenía 16 años su padre murió. La familia cayó en dificultades económicas inmediatas. El joven Cárdenas abandonó la escuela y trabajó como empleado en una oficina de recaudación fiscal, luego como ayudante en una imprenta local. Ganaba lo mínimo. Veía todos los días cómo el sistema favorecía a quienes ya tenían poder y cerraba puertas a quienes nacían sin nada. En 1913 a los 18 años estalló la Revolución Mexicana y Cárdenas se unió al Movimiento Constitucionalista.
Narrador:
No tenía formación militar pero tenía convicción. Ascendió rápidamente por capacidad y lealtad. General a los 25 años. Durante los años revolucionarios atravesó Michoacán, Jalisco, Veracruz. En cada región veía el mismo patrón: haciendas controlando tierras mientras campesinos sin propiedad se unían a la revolución buscando reforma agraria. En 1928 fue nombrado gobernador de Michoacán. Ahí implementó su primera reforma agraria. Redistribuyó 11,000 hectáreas entre campesinos de la región. Fue modesta comparada con lo que vendría después, pero le enseñó una lección crítica: los propietarios no entregarían nada voluntariamente. Solo la fuerza del Estado respaldada por autoridad legal podía romper estructuras de poder territorial.
En 1933 Plutarco Elías Calles buscaba candidato para la presidencia. Necesitaba alguien confiable, alguien que entendiera las reglas del maximato. Cárdenas parecía perfecto. Había sido leal durante la revolución, como gobernador no había causado problemas, era disciplinado, callado, obediente. Calles lo recomendó. El Partido Nacional Revolucionario lo nominó. En 1934 Lázaro Cárdenas llegó a la presidencia de México con 39 años. Calles esperaba que fuera como Abelardo Rodríguez, un presidente que consultara, que obedeciera, que entendiera quién realmente mandaba. Calles había calculado todo excepto una cosa: Cárdenas no había olvidado lo que vio durante la revolución y no había llegado a la presidencia para recibir órdenes.
Cuando Plutarco Elías Calles dejó la presidencia en 1928 no se retiró a vida privada. Mantuvo residencia en Ciudad de México, recibía visitas diarias de políticos, empresarios, militares. Su casa funcionaba como centro de poder paralelo al Palacio Nacional. Las decisiones importantes se consultaban con él antes de ejecutarse. Los nombramientos ministeriales requerían su aprobación. Las políticas económicas se ajustaban según sus indicaciones. El primer presidente del maximato fue Emilio Portes Gil, quien gobernó de diciembre de 1928 a febrero de 1930. Portes Gil entendía perfectamente su rol. No era presidente con autoridad plena, era administrador temporal mientras se preparaba el regreso de Álvaro Obregón, quien había ganado la reelección pero fue asesinado antes de asumir el cargo.
Durante ese periodo Calles decidió quién ocupaba los ministerios clave. El secretario de guerra designado por Calles, el secretario de Hacienda aprobado por Calles, el secretario de Gobernación consultado con Calles. Portes Gil firmaba los nombramientos pero las decisiones se tomaban fuera del palacio. Cuando surgían conflictos importantes Portes Gil viajaba personalmente a la residencia de Calles para recibir instrucciones. Los periódicos de la época documentaron esas visitas frecuentes. Todos sabían quién realmente mandaba. Portes Gil nunca intentó cambiar esa dinámica. Completó su periodo sin confrontaciones, entregó el poder como estaba planeado. El segundo presidente fue Pascual Ortiz Rubio, quien asumió en febrero de 1930.
Su caso fue diferente. Ortiz Rubio llegó pensando que tendría autoridad real. Había sido gobernador de Michoacán, embajador en varios países, político con experiencia. Creía que Calles respetaría su independencia una vez que fuera presidente. Estaba completamente equivocado. Desde las primeras semanas Calles intervino directamente en decisiones presidenciales. Ortiz Rubio intentó nombrar su propio gabinete, Calles rechazó varios nombres y propuso alternativas. Ortiz Rubio cedió en algunos casos, insistió en otros. Calles simplemente ignoró las insistencias y contactó directamente a los ministros que quería instalar. Los nombramientos se hicieron según la voluntad de Calles no del presidente. Ortiz Rubio intentó implementar políticas agrarias más cautelosas que las que Calles favorecía.
Narrador:
Calles hizo declaraciones públicas criticando esas políticas. Los ministros comenzaron a recibir instrucciones contradictorias: una del presidente, otra del jefe máximo. La mayoría obedecía a Calles. En junio de 1931 Ortiz Rubio intentó remover al secretario de guerra, un hombre leal a Calles. El secretario se negó a renunciar y visitó a Calles buscando respaldo. Calles lo apoyó públicamente. El secretario permaneció en su puesto. La autoridad presidencial quedó humillada frente al país entero. La prensa comenzó a llamar a Ortiz Rubio el presidente de cartón. Un hombre con el título pero sin el poder. Caricaturas políticas lo mostraban como marioneta con hilos controlados por Calles. La humillación era constante y pública.
En septiembre de 1932, después de dos años de conflictos continuos, Ortiz Rubio renunció. Presentó su renuncia al Congreso alegando razones de salud, pero todos sabían la verdad. No soportó ser presidente sin poder real. No toleró recibir órdenes de alguien que oficialmente no ocupaba ningún cargo. El tercer presidente fue Abelardo Rodríguez, quien gobernó de septiembre de 1932 a noviembre de 1934. Rodríguez aprendió de los errores de Ortiz Rubio. Desde el primer día aceptó las reglas del maximato. No intentó nombrar ministros sin consultar a Calles, no implementó políticas sin aprobación previa. Cuando tenía dudas sobre decisiones importantes visitaba a Calles y recibía instrucciones. Su presidencia fue estable precisamente por esa sumisión. No hubo conflictos públicos, no hubo humillaciones.
Narrador:
Rodríguez administraba, Calles decidía. El sistema funcionaba porque ambos aceptaban sus roles. Durante esos 2 años Calles consolidó aún más su poder. Controlaba el Partido Nacional Revolucionario completamente. Tenía lealtad del ejército. Los gobernadores estatales le consultaban decisiones antes de actuar. Los empresarios buscaban su aprobación para inversiones importantes. Los hacendados sabían que reformas agrarias se detenían cuando Calles lo ordenaba. Para 1934 el maximato llevaba 6 años operando. Tres presidentes habían pasado por el Palacio Nacional, ninguno había gobernado realmente. Calles era el poder detrás del trono y ese poder parecía permanente. Había construido un sistema donde el título de presidente existía pero la autoridad presidencial estaba en manos del jefe máximo. Y entonces llegó el momento de elegir al cuarto presidente.
Narrador:
Calles necesitaba alguien confiable, alguien que entendiera las reglas. Lázaro Cárdenas parecía perfecto. Lázaro Cárdenas asumió la presidencia el primero de diciembre de 1934. Durante los primeros meses todo parecía funcionar según el patrón establecido. Cárdenas nombraba ministros consultando con calles, implementaba políticas que no generaban conflictos, visitaba la residencia del jefe Máximo regularmente. Desde fuera parecía que el maximato continuaría sin interrupciones. Pero Cárdenas estaba observando. Estudiaba cómo funcionaba el sistema, identificaba quiénes en el gabinete eran leales a calles, quiénes podían ser persuadidos, quiénes eran simplemente oportunistas que seguirían al poder más fuerte. Hablaba poco en reuniones públicas, escuchaba, tomaba notas mentales.
Narrador:
En los primeros 6 meses de 1935 Cárdenas comenzó a moverse. No con confrontación directa, con acciones graduales que parecían técnicas pero tenían consecuencias políticas profundas. Empezó reemplazando mandos militares regionales. Oficiales leales a calles fueron transferidos a posiciones menos estratégicas. Nuevos comandantes seleccionados personalmente por Cárdenas asumieron control de guarniciones clave. Los cambios se justificaban como rotaciones administrativas normales pero el resultado era claro: Cárdenas estaba construyendo lealtad militar propia. Luego comenzó la reforma agraria. En marzo de 1935 Cárdenas ordenó la expropiación de tierras en Michoacán, su estado natal. No eran propiedades enormes, no era una reforma masiva pero era significativa porque se hizo sin consultar a calles.
Narrador:
Los hacendados afectados protestaron. Algunos tenían conexiones con calles, esperaban que el jefe máximo interviniera para detener las expropiaciones. Calles no intervino inmediatamente. Observaba, evaluaba si esto era un desafío real o simplemente Cárdenas cumpliendo promesas de campaña sin importancia estratégica. En abril Cárdenas expandió la reforma agraria a otros estados: Puebla, Veracruz, Jalisco. Las expropiaciones seguían siendo moderadas comparadas con lo que vendría después pero el ritmo aumentaba. Los hacendados empezaron a organizarse. Visitaban a calles, le decían que Cárdenas estaba yendo demasiado lejos, que la reforma agraria debía ser controlada, gradual, sin afectar propiedades productivas.
Narrador:
En mayo de 1935 Calles decidió actuar. No confrontó a Cárdenas directamente. Usó la prensa. Dio una entrevista a periódicos importantes donde declaró que México necesitaba estabilidad económica, que las reformas agrarias descontroladas generaban incertidumbre, que los inversionistas extranjeros se asustaban cuando veían expropiaciones sin criterios claros, que el presidente debía moderar sus políticas. No mencionó a Cárdenas por nombre. No necesitaba hacerlo. Todos entendían el mensaje. Era la forma en que Calles había controlado a presidentes anteriores: declaraciones públicas que funcionaban como advertencias. Ortiz Rubio había cedido ante esas advertencias. Rodríguez había consultado antes de seguir adelante. Cárdenas no hizo ninguna de las dos cosas.
Narrador:
En junio Cárdenas aceleró las expropiaciones. Dobló el ritmo de redistribución de tierras. Visitó personalmente comunidades campesinas y anunció que la reforma agraria era prioridad nacional, que el gobierno defendería el derecho de los trabajadores a poseer tierra, que ningún hacendado estaba por encima de la ley. El desafío era claro ahora. Calles había dado una advertencia pública, Cárdenas la había ignorado completamente. Más que ignorarla, había hecho exactamente lo contrario. La élite política observaba con fascinación y ansiedad. ¿Qué haría Calles? Con Ortiz Rubio había escalado la presión hasta forzar la renuncia. Con Rodríguez no había sido necesario porque Rodríguez obedecía desde el inicio. Pero Cárdenas no estaba renunciando ni obedeciendo, estaba desafiando.
Narrador:
En agosto de 1935 Calles intensificó la presión. Convocó reuniones con líderes del Partido Nacional Revolucionario. Les recordó que él había fundado el partido, que el partido existía para mantener estabilidad institucional, que presidentes que generaban caos debían ser controlados. No dijo explícitamente que Cárdenas debía ser removido pero la implicación estaba clara. Algunos líderes del partido respondieron con lealtad a calles, otros permanecieron silenciosos. Observaban hacia dónde se inclinaba el poder real. Si Calles lograba remover a Cárdenas como había removido a Ortiz Rubio, querían estar del lado ganador. Pero si Cárdenas lograba resistir, no querían quedar marcados como opositores.
Cárdenas siguió avanzando. En septiembre anunció una gira nacional. Visitaría estados clave, hablaría directamente con gobernadores, comandantes militares, líderes sindicales, organizaciones campesinas. Oficialmente era una gira de trabajo para entender las necesidades del país. En realidad Cárdenas estaba construyendo alianzas, consolidando lealtades, preparando el terreno para lo que vendría. Durante esa gira Cárdenas fue recibido con entusiasmo por sectores populares. Campesinos que habían recibido tierra en las expropiaciones lo veían como defensor. Trabajadores que esperaban reformas laborales lo apoyaban. Militares de rango medio que habían ascendido bajo su presidencia le eran leales.
Narrador:
Calles observaba desde Ciudad de México. Veía cómo Cárdenas construía poder popular mientras él controlaba instituciones tradicionales. Era un tipo de confrontación diferente a las anteriores. Ortiz Rubio había intentado mantener poder institucional. Cárdenas estaba construyendo poder popular que podía enfrentar instituciones. Para finales de 1935, 18 meses después de asumir la presidencia, Cárdenas había hecho algo que ningún presidente del Maximato había logrado: no había cedido ante calles, no había renunciado y estaba construyendo bases de poder independientes. El jefe máximo enfrentaba una situación nueva y tendría que decidir cómo responder.
Narrador:
Enero de 1936. Plutarco Elías Calles decidió que había tolerado suficiente. Cárdenas llevaba 14 meses desafiando su autoridad. Las reformas agrarias continuaban acelerándose, los comandantes militares leales a calles estaban siendo reemplazados, el presidente visitaba estados y construía alianzas sin consultarlo. Era momento de aplicar la solución que había funcionado con Ortiz Rubio. El 12 de enero Calles convocó a periodistas en su residencia. Dio declaraciones que fueron publicadas al día siguiente en los principales periódicos del país. Dijo que México enfrentaba inestabilidad económica peligrosa, que las reformas agrarias descontroladas estaban destruyendo la producción nacional.
Narrador:
Que los campesinos recibían tierra pero no tenían crédito ni herramientas para trabajarla productivamente. Que el país necesitaba un gobierno responsable que priorizara estabilidad sobre experimentos sociales. Esta vez mencionó a Cárdenas directamente. Dijo que el presidente había perdido rumbo, que estaba siendo influenciado por radicales que no entendían realidades económicas, que si las políticas actuales continuaban México enfrentaría crisis que tomaría décadas resolver. Era la advertencia más directa que Calles había hecho públicamente contra un presidente en funciones. Con Ortiz Rubio declaraciones similares habían precedido la renuncia forzada. La élite política entendió el mensaje inmediatamente. Calles estaba preparando el terreno para remover a Cárdenas.
Los periódicos especularon sobre cuánto tiempo le quedaba al presidente. Algunos editoriales sugerían que Cárdenas debería moderar sus políticas si quería completar su periodo, otros directamente pronosticaban su renuncia en los siguientes meses. Diputados y senadores del Partido Nacional Revolucionario comenzaron a posicionarse. Algunos visitaron públicamente a calles mostrando lealtad, otros permanecieron silenciosos esperando ver cómo evolucionaba el conflicto. Cárdenas respondió tres días después. No con declaraciones a la prensa, con acciones. El 15 de enero de 1936 el presidente reorganizó su gabinete completamente. Removió a todos los ministros que tenían lealtad conocida a calles.
Narrador:
El secretario de Hacienda que había sido nombrado con aprobación del jefe máximo fue reemplazado, el secretario de Gobernación también, el secretario de comunicaciones. En total seis ministros fueron removidos en un solo día. Los reemplazos eran hombres que Cárdenas había seleccionado personalmente. Políticos que habían mostrado lealtad a la presidencia no al jefe máximo. Algunos venían de la gira nacional donde Cárdenas había construido alianzas, otros eran figuras que habían apoyado las reformas agrarias desde el inicio. Era un golpe institucional. Cárdenas estaba desmantelando la red de control que Calles había construido dentro del gobierno y lo hacía abiertamente, sin disculparse, sin negociar.
Calles respondió el 20 de enero con declaraciones aún más duras. Dijo que México estaba siendo gobernado por incompetentes, que el gabinete nuevo era un grupo de radicales sin experiencia, que la Revolución Mexicana no se había hecho para entregar poder a demagogos que prometían tierra sin entender economía. Llamó a los líderes del Partido Nacional Revolucionario a tomar responsabilidad. Sugirió que el Congreso debía actuar si el presidente no corregía rumbo. No usó la palabra renuncia pero la implicación era transparente: calles estaba pidiendo al Congreso que presionara a Cárdenas para renunciar exactamente como había ocurrido con Ortiz Rubio 4 años antes.
La crisis alcanzó punto crítico en febrero. Diputados cercanos a calles comenzaron a organizar bloques legislativos opositores. Hablaban de presentar mociones de censura contra el presidente. Algunos gobernadores estatales, especialmente aquellos con conexiones a calles, hicieron declaraciones cuestionando las políticas presidenciales. La élite empresarial también se manifestó. Hacendados que veían sus propiedades amenazadas por expropiaciones publicaron cartas abiertas criticando el gobierno. Inversionistas extranjeros expresaron preocupación. La prensa conservadora amplificó todas esas voces presentando un país al borde del caos económico. Parecía que calles estaba ganando.
Narrador:
Había movilizado instituciones, medios, élites económicas. Había creado narrativa de crisis que justificaría la remoción presidencial. Ortiz Rubio había renunciado bajo presión menor que esta pero Cárdenas no era Ortiz Rubio. En marzo de 1936 el presidente convocó reunión privada con comandantes militares clave. Les preguntó directamente si el conflicto con calles escalaba, ¿el ejército obedecería órdenes presidenciales o seguiría al jefe máximo? La mayoría respondió que obedecería al presidente. Algunos por lealtad personal a Cárdenas, otros porque entendían que la Constitución daba autoridad al presidente en funciones no a expresidentes. Unos pocos permanecieron ambiguos. Cárdenas había confirmado lo que necesitaba saber: tenía respaldo militar suficiente y con ese respaldo podía hacer algo que ningún presidente del Maximato había intentado. Podía expulsar al jefe máximo.
Narrador:
9 de abril de 1936 Lázaro Cárdenas convocó reunión urgente con su gabinete de confianza y comandantes militares leales. En esa reunión tomó la decisión: Plutarco Elías Calles sería expulsado del país. No habría negociación, no habría advertencias previas. La operación se ejecutaría esa misma noche. Cárdenas firmó la orden de deportación con base en facultades presidenciales para proteger seguridad nacional. El documento legal argumentaba que calles representaba amenaza a estabilidad política del país, que sus declaraciones públicas incitaban división, que su presencia en territorio mexicano generaba conflictos institucionales incompatibles con orden constitucional.
Narrador:
El general Francisco Múgica fue designado para comandar la operación. Múgica era leal a Cárdenas desde años revolucionarios. Tenía órdenes claras: arrestar a calles, darle 4 horas para empacar pertenencias esenciales, trasladarlo al aeropuerto militar y ponerlo en un avión con destino a Estados Unidos antes del amanecer. 20 soldados fueron asignados a la operación. Tropas seleccionadas personalmente, hombres que no tenían lealtad a calles. A las 9 de la noche del 10 de abril los militares salieron de Ciudad de México en vehículos sin identificación oficial. Destino: Hacienda de Santa Bárbara donde calles residía temporalmente. 22 horas: los vehículos militares llegaron a Santa Bárbara. La propiedad estaba en las afueras de la ciudad. Casa grande, terrenos amplios, guardias privados en la entrada. Pero los guardias no esperaban operación militar federal. Cuando vieron los vehículos no sabían si debían detenerlos o dejar pasar. El general Múgica mostró órdenes presidenciales. Los guardias cedieron.
Narrador:
22 horas 15 minutos: los soldados rodearon la casa principal. Múgica entró acompañado de cuatro oficiales. Preguntaron a personal doméstico dónde estaba Calles. Les dijeron que estaba en su habitación. Había estado enfermo con gripe los últimos días, no recibía visitas. 22 horas 20 minutos: Múgica y los oficiales subieron al segundo piso. Tocaron la puerta de la habitación. Una voz desde adentro preguntó quién era. Múgica identificó su rango militar y dijo que traía órdenes presidenciales urgentes. La puerta se abrió. Plutarco Elías Calles estaba en bata. En la mesita de noche junto a su cama había un libro: Mein Kampf de Adolfo Hitler, edición en español. Calles había estado leyendo antes de ser interrumpido. Miró a los militares con confusión inicial, luego con comprensión, luego con furia controlada.
Narrador:
Múgica le informó que tenía orden presidencial de deportación. Que debía prepararse para salir del país. Que tenía hasta las 2 de la mañana para empacar lo que pudiera llevar en dos maletas. Que a las 6:30 de la mañana un avión lo trasladaría a Estados Unidos. Calles exigió hablar con el presidente. Múgica respondió que no había posibilidad de comunicación. Las órdenes eran definitivas. Calles preguntó bajo qué cargos legales se justificaba la deportación. Múgica mostró el documento firmado por Cárdenas. Calles lo leyó. Dijo que era ilegal, que violaría sus derechos constitucionales, que el presidente no tenía autoridad para deportar ciudadanos mexicanos sin juicio. Múgica no discutió legalidad. Repitió que las órdenes eran claras y se ejecutarían. Calles tenía hasta las 2 de la mañana para empacar.
Narrador:
22:45 minutos: calles comenzó a vestirse. Se movía lentamente. Parte por la gripe que lo debilitaba, parte porque intentaba ganar tiempo. Pidió permiso para hacer llamadas telefónicas. Múgica negó el permiso. Dijo que no habría comunicaciones externas hasta que la operación estuviera completa. Calles entonces pidió hablar con su familia. Múgica concedió ese permiso limitado. La esposa de calles fue informada de la situación. Se le dijo que podía acompañar a su esposo al exilio o permanecer en México. Ella decidió acompañarlo. 23 horas 30: calles comenzó a seleccionar qué empacar. Documentos personales, ropa, dinero en efectivo que tenía en la casa. Intentó llevarse archivos políticos completos. Múgica revisó el contenido y rechazó varios documentos considerados sensibles. Solo pertenencias personales serían permitidas.
Narrador:
Durante las siguientes horas Calles alternó entre intentar negociar y empacar en silencio. Preguntó varias veces si había posibilidad de postergar la deportación aunque fuera días. Múgica respondía siempre igual: las órdenes presidenciales no admitían modificaciones. 2 de la mañana: calles había llenado dos maletas. Su esposa también. Múgica informó que era momento de partir hacia el aeropuerto. Calles pidió 15 minutos más. Múgica negó la extensión. El tiempo asignado había terminado. 2 horas 15 minutos: calles salió de su habitación, bajó las escaleras. Caminaba lentamente. Al llegar a la planta baja miró alrededor de la casa. Personal doméstico observaba en silencio, algunos lloraban. Calles no dijo nada. Salió por la puerta principal. Afuera esperaban los vehículos militares. Calles y su esposa fueron escoltados al vehículo central. Dos soldados subieron con ellos. Otros vehículos adelante y atrás formaron convoy.
Narrador:
A las 2:30 de la mañana el convoy partió rumbo al aeropuerto militar de Balbuena. El trayecto duró aproximadamente 3 horas. Las calles de Ciudad de México estaban vacías a esa hora. El convoy se movió sin incidentes. No hubo intentos de rescate, no hubo protestas. La operación se ejecutaba exactamente como Cárdenas había planeado. 5 horas 30 minutos: el convoy llegó al aeropuerto militar. Un avión ya estaba preparado en la pista. Calles fue escoltado directamente desde el vehículo hasta la escalerilla del avión. No hubo ceremonia, no hubo declaraciones, solo silencio. 6 horas 30 minutos: el avión despegó destino Los Ángeles, California. Plutarco Elías Calles, el hombre que había controlado México durante 8 años sin ser presidente, salió del país deportado como enemigo del Estado. Llevaba dos maletas. Dejaba atrás el poder que había construido durante casi una década. El jefe máximo había sido expulsado en 8 horas.
Narrador:
11 de abril de 1936, 6 de la mañana. Cuando el avión con Plutarco Elías Calles despegó de Ciudad de México, la noticia ya comenzaba a circular entre la élite política. Las primeras llamadas telefónicas se hicieron desde el aeropuerto. Funcionarios leales a Cárdenas contactaron a diputados, senadores, gobernadores. El mensaje era simple: el jefe máximo había sido expulsado del país por órdenes presidenciales. El maximato había terminado. La reacción inicial fue incredulidad. Políticos que habían visto a tres presidentes operar bajo control de calles no podían procesar que alguien finalmente lo hubiera removido. Algunos pensaron que era rumor, otros que era operación temporal y calles regresaría en días. Muy pocos entendieron inmediatamente que esto era definitivo.
A las 8 de la mañana Lázaro Cárdenas convocó reunión de emergencia en Palacio Nacional. Asistieron todos los miembros del gabinete, comandantes militares de la Ciudad de México, líderes del Partido Nacional Revolucionario. Cárdenas confirmó oficialmente la deportación. Leyó el documento legal que la justificaba. Declaró que había actuado para proteger estabilidad institucional del país. Que ningún ciudadano, sin importar su historia revolucionaria, estaba por encima de la autoridad presidencial constitucional. No pidió aprobación, no abrió debate. Simplemente informó de una decisión ya ejecutada. Los líderes del partido que habían sido leales a calles enfrentaron decisión inmediata: podían protestar y arriesgar ser identificados como opositores del presidente que acababa de demostrar capacidad de expulsar al hombre más poderoso del país, o podían aceptar la nueva realidad y mantener sus posiciones. La mayoría eligió la segunda opción.
Algunos incluso declararon públicamente su apoyo a la decisión presidencial. El ejército respondió con disciplina institucional. Los comandantes que Cárdenas había designado en meses previos expresaron lealtad total. Aquellos que habían sido cercanos a calles permanecieron silenciosos. No hubo intentos de sublevación, no hubo llamados a resistencia. El ejército obedeció al presidente en funciones. La prensa publicó la noticia en ediciones extraordinarias ese mismo día. Los periódicos conservadores que habían apoyado a calles moderaron su tono inmediatamente. Algunos editoriales que días antes criticaban a Cárdenas ahora publicaban análisis más cautelosos. La prensa favorable al gobierno celebraba el fin del maximato como restauración del orden constitucional.
Narrador:
Los hacendados que habían confiado en protección de calles entendieron que su escudo político había desaparecido. Las reformas agrarias que calles había frenado o moderado ya no tenían quien las detuviera. Algunos intentaron hacer contactos directos con el nuevo gabinete buscando negociar protección de sus propiedades. Descubrieron que el gobierno de Cárdenas no estaba interesado en negociaciones. Gobernadores estatales que habían sido nombrados con bendición de calles comenzaron a enviar telegramas a Palacio Nacional declarando lealtad al presidente. Sabían que sus posiciones dependían ahora completamente de Cárdenas. Aquellos que habían hecho declaraciones públicas apoyando a calles en las semanas previas intentaron distanciarse rápidamente de esas posturas.
Narrador:
En los días siguientes la élite política mexicana se reorganizó completamente alrededor del poder presidencial. El vacío dejado por calles no fue ocupado por otro líder desde las sombras. Fue ocupado por la institución presidencial misma. Cárdenas había roto el patrón donde el jefe máximo controlaba presidentes. Ahora el presidente controlaba el sistema político. Y con ese control absoluto Cárdenas estaba libre para implementar las reformas que había planeado desde el inicio. Plutarco Elías Calles llegó a Los Ángeles, California el 11 de abril de 1936. Instaló residencia temporal con su familia. Durante las primeras semanas intentó organizar respuesta política desde el exilio. Escribió cartas a aliados en México, contactó periodistas estadounidenses para dar su versión de los eventos. Declaró que la deportación era ilegal, que Cárdenas había violado derechos constitucionales de ciudadano mexicano, que regresaría cuando la legalidad fuera restaurada.
Pero sus palabras ya no tenían peso. Los políticos mexicanos que antes respondían sus llamadas ahora ignoraban sus mensajes. Los periódicos que antes publicaban sus declaraciones ahora las trataban como opiniones de exfuncionario sin poder. El sistema que había construido durante 8 años operaba ahora bajo control total de Cárdenas. Calles intentó regresar a México en 1937. Solicitó permiso oficial. Cárdenas lo negó. Alegó que su presencia seguía representando amenaza a estabilidad institucional. Calles presentó recursos legales, fueron rechazados. Intentó presión diplomática a través de gobierno estadounidense, no funcionó. Permanecería en exilio hasta que Cárdenas dejara la presidencia.
Si has llegado hasta aquí conocías la historia de cómo Cárdenas expulsó a Calles ¿te sorprende que el sistema del Maximato terminara en una sola noche? Hoy la hacienda de Santa Bárbara donde Plutarco Elías Calles fue arrestado la noche del 10 de abril sigue en pie. Es propiedad privada. Pocos visitantes conocen que en esa casa ocurrió el evento que terminó con 8 años de control político desde las sombras. No hay placas conmemorativas, no hay museos. Solo una construcción que permanece mientras la historia que albergó se ha olvidado. Plutarco Elías Calles permaneció en exilio en Estados Unidos hasta 1941. 5 años viendo desde fuera cómo el país que había controlado operaba sin él.
Narrador:
Observó cómo Lázaro Cárdenas implementaba las reformas agrarias más masivas de la historia mexicana sin que nadie pudiera detenerlo. Vio cómo el sistema político que había construido se reorganizaba completamente alrededor de la institución presidencial. En 1940 cuando Manuel Ávila Camacho asumió la presidencia después de Cárdenas, Calles solicitó permiso para regresar a México. Esta vez fue concedido. Pero regresó sin poder, sin influencia, sin la red de lealtades que había controlado durante casi una década. Era simplemente un expresidente más. Vivió sus últimos años en Ciudad de México en relativo anonimato. Murió el 19 de octubre de 1945. Tenía 67 años. Su funeral fue modesto. Asistieron familiares, algunos viejos amigos, pocos políticos. No hubo honores de estado masivos, no hubo declaraciones presidenciales lamentando su muerte.
Narrador:
El hombre que había sido el jefe máximo de México murió como ciudadano privado sin el poder que había ejercido durante 8 años. El maximato nunca regresó. Después de Cárdenas ningún político mexicano volvió a controlar presidentes desde las sombras de esa forma. La institución presidencial recuperó autoridad constitucional plena. Los presidentes que siguieron gobernaron con poder real, no como administradores subordinados a figura externa. Eso no significa que México se convirtió en democracia perfecta. El Partido Revolucionario Institucional, heredero del partido que calles fundó, mantendría control político del país durante 70 años. Pero ese control operaba a través de la presidencia misma, no a través de un jefe máximo que instalaba y removía presidentes.
Narrador:
La expulsión de calles tuvo consecuencia inmediata en la reforma agraria. Con el jefe máximo fuera del país Cárdenas aceleró las expropiaciones masivas que había comenzado tímidamente. Entre 1936 y 1940 redistribuyó 18 millones de hectáreas. 3,000 haciendas fueron expropiadas total o parcialmente. 800,000 familias campesinas recibieron tierra. Los hacendados que habían confiado en protección de calles descubrieron que ese escudo había desaparecido completamente. Algunos intentaron resistir legalmente, otros sabotearon maquinaria antes de entregar propiedades, unos pocos recurrieron a violencia. Ninguna estrategia funcionó. Sin calles bloqueando las reformas desde el poder político Cárdenas tenía camino libre para transformar la estructura de propiedad de tierra en México.
La noche del 10 de abril de 1936 cambió el equilibrio de poder permanentemente. No solo porque Calles fue expulsado, sino porque demostró que el sistema del maximato podía romperse. Que presidentes podían gobernar con autoridad constitucional real. Que estructuras de poder que parecían permanentes eran vulnerables cuando alguien decidía desafiarlas con fuerza institucional respaldada por legitimidad legal. Cárdenas entregó la presidencia en 1940 después de completar su periodo de 6 años. Dejó un país transformado. El sistema de haciendas estaba destruido, el maximato había terminado, la presidencia tenía autoridad real. México era un país diferente al que había recibido en 1934.
Narrador:
Esta fue la historia de cómo un presidente de 39 años destruyó al hombre más poderoso de México. El jefe máximo que controló el país durante 8 años. Que instaló tres presidentes, que removió a dos cuando desobedecieron. Que dictaba política sin ocupar cargo oficial hasta que Lázaro Cárdenas lo expulsó en 8 horas. 8 años de poder terminaron en una noche. El sistema que parecía eterno colapsó en una operación militar ejecutada mientras la Ciudad de México dormía. El hombre que había leído Mein Kampf en su cama fue puesto en un avión al amanecer y nunca recuperó el control que había ejercido. Porque hay cosas que una vez rotas no vuelven. El maximato fue una de ellas. #MetroNewsMx
La Saga/Código Magenta/Adela Micha/Redacción Ediorial Metro News
-Jesús Ramírez es calificado como el Fouché mexicano, un genio tenebroso que sobrevive mediante la intriga y el cambio de bandos.
-El exvocero es señalado como el responsable directo de alejar a Julio Scherer del círculo íntimo de Andrés Manuel López Obrador.
-Se acusa a Ramírez de abrir las puertas de Palacio Nacional a Sergio Carmona, el "rey del huachicol", para pactar financiamientos.
-El poder de Jesús era tal que el propio expresidente admitía ser incapaz de "empujar el elefante" de su dirección de comunicación.
-Bajo su mando, las preguntas en la mañanera se vendían presuntamente por montos que llegaban hasta los cien mil pesos por sesión.
-Ramírez Cuevas operó para desplazar a los conciliadores del gabinete e imponer al grupo radical conocido como "los puros" en Morena.
-El libro de Scherer revela que Ramírez utilizó fondos del huachicol para financiar campañas y fortalecer su red de influencia.
-Actualmente, Ramírez Cuevas actúa como el vigilante de Claudia Sheinbaum, con línea directa y órdenes constantes desde Palenque.
-El periodista Ramón Alberto Garza documenta que Ramírez fue clave en la narrativa de odio que ha polarizado a la sociedad mexicana.
-Se le vincula con una operación de 27,000 millones de pesos para comprar lealtades sindicales mediante compensaciones ilegales.
-La viuda de Sergio Carmona posee videos de morenistas recibiendo dinero, grabaciones que habrían pasado por las manos de Jesús.
-Ramírez es señalado como el arquitecto de la "guerra civil" interna de Morena que busca controlar las candidaturas de 2027 y 2030.
-El uso discrecional de la pauta publicitaria fue su principal arma para silenciar medios y premiar a los periódicos incondicionales.
-Su permanencia en el gobierno de Sheinbaum es vista como una imposición que impide la autonomía real de la actual mandataria.
-La justicia de EE. UU. investiga los vínculos de Ramírez con el huachicol, lo que representa una amenaza para la estabilidad del país.
La política mexicana ha encontrado en Jesús Ramírez Cuevas a su versión más depurada de Joseph Fouché, aquel genio tenebroso que describiera Stefan Zweig. No es una exageración literaria; es la radiografía de un hombre que, desde la sombra de la vocería y ahora en la coordinación de asesores, ha operado como el verdadero guardián de la narrativa oficial, pero también como el artífice de una de las fracturas más profundas y peligrosas del movimiento obradorista. Lo que hoy revela el periodista Ramón Alberto Garza en su conversación con Adela Micha, apoyado en el testimonio de primera mano de Julio Scherer Ibarra, es el retrato de un operador que ha transformado la comunicación social en un aparato de control, intriga y, presuntamente, corrupción criminal.
Ramírez Cuevas no ha sido un simple mensajero. Ha sido el arquitecto de la confrontación. Durante el sexenio pasado, su control sobre "La Mañanera" le permitió no solo dictar la agenda del país, sino decidir quiénes eran los amigos y quiénes los enemigos del régimen. Fue él quien, según Garza, sembró las preguntas y las respuestas, creando un ecosistema de personajes serviles que, por cuotas que oscilaban entre los cuarenta y cien mil pesos, validaban la narrativa del odio. Este "elefante" que el propio expresidente López Obrador confesaba no poder empujar, muestra un poder fáctico que superaba la autoridad de su jefe formal. Si el presidente de la República admitía que no podía obligar a su jefe de prensa a pautar publicidad oficial de manera justa, ¿quién mandaba realmente en los sótanos de Palacio Nacional?
El daño generado por Ramírez Cuevas trasciende la retórica. Se le señala como el responsable de alejar a figuras conciliadoras y pragmáticas, como el propio Scherer Ibarra o César Yáñez, para instaurar el reino de "los puros", el ala más radical y cerrada del morenismo. Esta purga interna no fue ideológica, fue estratégica: se trataba de adueñarse del oído presidencial para imponer una visión de balazos y no abrazos, de persecución y no de acuerdo. Sin embargo, el señalamiento más grave que hoy pesa sobre su cabeza es el vínculo con el mercado negro y la criminalidad electoral.
La revelación de la página 252 del libro Ni venganza ni perdón es una bomba de tiempo. Scherer afirma que Jesús Ramírez fue la llave que abrió la puerta de Palacio Nacional a Sergio Carmona, el asesinado "rey del huachicol". No fue un error de agenda; fue una operación deliberada. Carmona, según las investigaciones de Código Magenta, no solo buscaba una foto para legitimarse, sino que habría financiado con cientos de millones de pesos las campañas de Morena a través de Mario Delgado. Que el vocero presidencial haya sido el facilitador de un personaje que terminó ejecutado al estilo mafioso en una barbería de San Pedro Garza García, coloca al gobierno en una posición de vulnerabilidad extrema ante las agencias de inteligencia norteamericanas.
Hoy, Jesús Ramírez sigue siendo un hombre de un poder subrepticio e inmenso. Su posición como coordinador de asesores de Claudia Sheinbaum no es un premio de consolación, sino una imposición de la línea directa que conecta a la actual presidenta con Palenque. Es el encargado de vigilar que el "segundo piso" no se desvíe de la ruta trazada, incluso si esa ruta está minada por expedientes abiertos en Estados Unidos, videos en manos de viudas despechadas y un pasivo de 27 mil millones de pesos derivado de acuerdos oscuros con sindicatos.
El daño institucional es incalculable. Ramírez Cuevas ha manchado la reputación de un movimiento que prometió ser diferente, introduciendo prácticas corporativistas que harían palidecer al viejo PRI. Al operar redes de influencia y clientelismo electoral, ha convertido la comunicación del Estado en una oficina de propaganda criminalizada. Su permanencia en el gabinete actual es el mayor obstáculo para la reconciliación nacional y la mayor amenaza para la autonomía de la presidenta Sheinbaum, quien parece estar atrapada en una "lavadora" entre las exigencias de Washington y las órdenes que Ramírez Cuevas susurra al oído desde la selva chiapaneca.
La historia de Jesús Ramírez Cuevas es la crónica de un poder tenebroso que se niega a soltar las riendas. Es el hombre que, mientras abraza los ideales de la izquierda, presuntamente operaba con el dinero del huachicol y sembraba la discordia entre los colaboradores más cercanos del expresidente. Morena hoy no lucha contra la oposición; lucha contra el espejo de corrupción y traición que Ramírez Cuevas ayudó a construir. La pregunta ya no es quién es Jesús Ramírez, sino cuánto tiempo más podrá el Estado mexicano sostener el peso de sus intrigas antes de que la línea de flotación del proyecto obradorista termine por colapsar bajo el peso de sus propios crímenes.
La transcripción de la entrevista entre Adela Micha con Ramón Alberto Garza, de Código Magenta
Adela Micha:
Bueno, alguien que conoce muy bien a lo que era el círculo más cercano de López Obrador y a estos dos personajes, Julio Scherer Ibarra y Jesús Ramírez Cuevas, es el periodista Ramón Alberto Garza García. Ramón Alberto, ¿cómo estás? Buen día.
Ramón Alberto Garza:
Buen día, mi querida Adela, buen día. En medio de esta, pues, enorme, enorme intriga que, como bien dijiste ahorita, va a tener muy serias repercusiones en esta guerra civil que se vive dentro de Morena con miras a ocupar los espacios del veintisiete y, por supuesto, del dos mil treinta. Seguramente no es gratuito que salga ahora. No es una coautoría de Julio Scherer con nuestro colega también periodista Jorge Fernández Menéndez; eh, el libro está por salir, me parece, en estos días. Hubo un adelanto en la...
Adela Micha:
Ya lo tienes, ya lo tienes.
Ramón Alberto Garza:
Como buen periodista, tenemos que... y hoy en Código damos fe de lo que el libro trae en aspectos principales. Uno de ellos, que muy puntualmente lo escribiste, el asunto del Sindicato Mexicano de Electricistas, pero ya hablaremos de eso. Te digo que sí va a ser por entregas esto, ¿no? Pero a grandes rasgos, ¿qué me dices de estos señalamientos de de Julio Scherer que, pues ahora está es un testimonio de primera mano, Ramón Alberto, ¿no?
Ramón Alberto Garza:
A ver, eh, Adela, no es poca cosa, como también bien lo dijiste, que dos de los personajes más cercanos al expresidente López Obrador, como lo son Julio Scherer y Jesús Ramírez, que eran los que ocupaban el mayor tiempo en la oficina presidencial, que los que tenían y habían tenido el mayor oído, pues del presidente, estén hoy confrontados abiertamente. ¿Por qué? Porque finalmente las intrigas de Jesús Ramírez fueron las que, entre otras cosas, terminaron por alejar en su momento a Julio Scherer de Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué digo esto? Porque básicamente, de una u otra forma, cada uno de ellos, Adela, se significó como una especie de líder, digámoslo así. Julio Scherer, el líder de los negociadores dentro de de la 4T, de los que hablaban con todo el mundo, el empresariado, que hablaban con la oposición misma, que se sentaba con todos ellos porque era como un consiglieri.
Ramón Alberto Garza:
¿Qué pasaba con Jesús Ramírez? Jesús Ramírez se instaló... yo te diría, se instaló como una especie de... ¿recuerdas este personaje, Joseph Fouché, que fue, eh, pues un hombre en Napoleón que lo leo textualmente cómo se define? Eh, un Fouché es, en este caso Joseph Fouché fue célebre por ser el genio tenebroso de de Napoleón, conocido por su habilidad para sobrevivir a cambios drásticos de régimen. Su carácter amoral e intrigante, descrito por Stefan Zweig, se basaba en cambiar de bando para mantenerse en el poder. ¿Qué pasó con Jesús Ramírez? ¿Qué se significó desde el área de comunicación, Adela? Como el personaje que representaba los intereses del ala más radical de la 4T, que fue bautizada en su tiempo como "los puros". Es decir, Scherer era el de los conciliadores y acá era el de no dejamos pasar nada y los puros. ¿Qué pasó? Vino la pandemia, el presidente se cargó más hacia la izquierda y empezó a escuchar más a los puros, y el vocero de los puros dentro del despacho presidencial era ni más ni menos que Jesús Ramírez, que no era un simple, eh, director de comunicación.
Adela Micha:
Sí, no, no, no, sí claro.
Ramón Alberto Garza:
Tú bien lo sabes, operaba todo, operaba con todos y él en las noches, con ciertos personajes, tejía los el speech de la mañanera del día siguiente. Él definía los temas, él definía las respuestas, él creó todo ese aparato de los Lord Moléculas y compañía para poder hacer una operación a su gusto y a su manera para sembrar sus preguntas y él también le sembraba al presidente sus respuestas. Por tanto, desde esta parte de la comunicación, el Fouché de Andrés Manuel López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas, se instaló como un personaje poderoso, tenebroso, que operó el asunto. Pero ¿qué nos lleva ahora a esto? Que esta sala... hay un capítulo... hay muchos capítulos interesantes del libro porque Scherer también ha sido un personaje que ha estado presente en muchas situaciones políticas importantes y muy cerca de López Obrador por décadas.
Adela Micha:
Claro, por supuesto.
Ramón Alberto Garza:
Desde la época cuando lo narra su libro, cuando su padre, Julio Scherer García, periodista fundador del Proceso, icono del periodismo nacional de la parte de la de la llamada izquierda, pues básicamente se se ligó con Andrés Manuel López Obrador y habla exactamente del momento que conoció a López Obrador junto con el junto con su padre, que su padre se lo presentó. Pero fíjate, hay una parte sumamente interesante antes de entrar a los asuntos de Jesús Ramírez dentro del libro. ¿Tú sabes quién es quién fue el primer empleador, el primer hombre que le dio una tarea profesional a Julio Scherer?
Adela Micha:
¿Quién?
Ramón Alberto Garza:
Sí, no, no, ¿quién? Te pregunto, ¿quién? Nada más y nada menos que Javier García Paniagua, padre de Omar García Harfuch. Incluso Julio Scherer Ibarra, secretario particular de Javier García Paniagua. Si hoy entendemos que "los puros", representados entre otros por Jesús Ramírez, están indignados porque el señor Omar García Harfuch la trae contra todo lo que se decía que no existía, ni el huachicol, ni el fentanilo, etcétera, etcétera, etcétera, y está atacando, cambiando la política de "abrazos no balazos" por "balazos no abrazos", entendemos que esto se está insertando en una disputa política de alta envergadura entre los puros, que quieren sacar del gobierno a todos los que sean conciliadores para poder conservar el poder de Morena veintisiete de treinta, y los conciliadores que, representados por Scherer, están buscando acercarle a la presidenta el mayor número posible de actores políticos, empresariales, intelectuales para que este país deje de de estar instalado en esta narrativa de odio que fue la que creó Jesús Ramírez.
Ramón Alberto Garza:
Jesús Ramírez fue el que sembraba... tú, tú recordarás y no vas a dejar mentir, mientras veinte años anteriores a Jesús Ramírez, César Yáñez —hoy subsecretario de Gobernación— fue era el jefe de comunicación de López Obrador, el presidente, el entonces candidato, no iba a la presidencia de César con él era una conciliación.
Adela Micha:
Sin duda, sin duda. Estilos completamente distintos.
Ramón Alberto Garza:
Sí, es más, se habla de que el grupo de los puros, Jesús Ramírez, fueron los que financiaron la publicación en algunas revistas de la famosa de la boda. ¿Y para qué? Para sacar del medio al hombre que más tiempo pasaba con López Obrador, que era César Yáñez. Una vez quitándolo e instalando a Jesús Ramírez, los puros se adueñaron de esa fracción importante de la oficina presidencial para establecer lo que es más importante dentro del esquema que hace la 4T, que es la mañanera hasta el día de hoy. Pero cuidado, porque están ocurriendo cosas muy interesantes. No olvidemos que hace unos días regresó Andy López Beltrán a Palenque después de que se haya peleado con su padre el fin de año. ¿Y con quién regresó para tratar de hacer las paces? Pues nada menos que con Jesús Ramírez Cuevas.
Adela Micha:
La pregunta es... eso te lo eso te lo he escuchado decir a ti, eh, Ramón. ¿Eso lo tienes documentado?
Ramón Alberto Garza:
Lo tengo, eh, confirmado, confirmado. A ver, ¿qué fue lo que ocurrió en el fin de año? Los hijos y su hermano van a Palenque y se confrontan directamente con su padre a quien le reclaman, no airadamente, groseramente, el haber dejado a una mujer como Claudia Sheinbaum Pardo al frente de la presidencia porque ella ni los cuida ni los protege ni los defiende de los ataques de todo y en un descuido los podría llegar a entregar. Termina mal ese fin de año en la casa del Palenque y estaban las cosas muy frías hasta que viene la salida del Senado de Adán Augusto López y el señor Andy López Beltrán siente los roces fríos y pone sus barbas a remojar y necesitaba hablar con su papá. Y tuvo que llevarse a Jesús Ramírez a Palenque para que Jesús Ramírez, por su buena oficio, auspiciara el desencanto de fin de año y terminara por establecer otra comunicación para evitar que lo quiten a "Milito" del Beltrán de la Secretaría de Organización de Morena. Pero lo que te quiero referir aquí, Adela, es que estamos claramente viendo las dos acciones que tú bien decías al inicio del programa que están hoy en disputa y esta guerra civil pues hoy tiene un nuevo capítulo con Ni venganza ni perdón, porque adicional a este capítulo del Sindicato Mexicano de Electricistas, hay uno muy sensible del huachicol.
Adela Micha:
Huachicol, exactamente, huachicol. Claro, un tema que tú un tema, Ramón, que tú conoces muy bien, ¿no? Y habla de estos vínculos de Jesús Ramírez Cuevas con Sergio Carmona, el "rey del huachicol".
Ramón Alberto Garza:
A ver, entendamos qué pasó. Esta es una primicia que en su tiempo, en dos mil veinticinco, la tuvo Código Magenta cuando entrevistó a un gran amigo, un gran amigo de Sergio Carmona, un gran amigo llamado Eddie Pintor, tamaulipeco como Carmona y que lo llamaba su hermano en Cristo. Eddie Pintor es un bloguero de Tamaulipas que le dio una entrevista en vivo a Código Magenta en donde revelaban cómo Sergio Carmona le decía todo lo que hacía con el equipo cercano al el presidente López Obrador; es decir, Audomaro, Jesús Ramírez y —ojo, eh— el propio Andrés Manuel López Obrador con quien se vio no una, quizás hasta dos y tres veces. Entonces, ¿qué pasa con este asunto que se revela en la página doscientos cincuenta y dos de este libro? Pues se revela cómo Jesús Ramírez fue la llave con la que entró Sergio Carmona a Palacio Nacional y se sentó a tomar café con el entonces presidente de la República. ¿Por qué se hizo esto? Porque quien era el dueño real de Jesús Ramírez era Audomaro Martínez, y Audomaro le pidió a Jesús Ramírez que, debido a los méritos de campaña de Sergio Carmona —que eran el haber recibido y distribuido a través de Mario Delgado cientos de millones de pesos del huachicol para campañas morenistas—, sí, que el señor Carmona quería una foto con el presidente para que la gente supiera que estaba cerca. Bueno, pues Julio Scherer hoy revela también cómo Jesús Ramírez metió a Sergio Carmona a Palacio Nacional y cómo pues este personaje, que terminó siendo asesinado en una barbería aquí en San Pedro Garza García, en Nuevo León, sí, sí, sí, ejecutado a mansalva como el más puro estilo de la mafia para callarlo, pues fue un personaje que estuvo cerca de los ánimos del espíritu. Y esto no lo dice Julio ahí, yo lo digo porque lo sé, del bolsillo de Jesús Ramírez Cuevas, quien utilizó también fondos del huachicol para hacer cosas con la gente cercana a él.
Ramón Alberto Garza:
Dicho eso, es muy revelador que quien fuera el, eh, director jurídico, el asesor jurídico del presidente, hoy diga abiertamente que el señor director de comunicación social fue el que le abrió la puerta para que, eh, Carmona hablara con el presidente. Lo que no imaginaron es que Carmona ya se sentía amenazado y le había entregado su teléfono, una copia de completa teléfono, a su hermano Julio Carmona —director de la aduana de Reynosa— diciéndole: "Si desaparezco o me matan, vete a Texas y entrégale esto a ciertos agentes de inteligencia norteamericana". Y así lo hizo.
Adela Micha:
Y tú tuviste copias de esas llamadas telefónicas.
Ramón Alberto Garza:
Así es, meses después de estar buscando, dimos con el con la gente que que había hecho el la el desencriptamiento y pudimos publicar en Código Magenta videos, audios que probaban claramente toda esta operación huachicolero-electoral en donde se insertó Morena.
Adela Micha:
Pero entiendo que en ese momento tú no hablabas de Jesús Ramírez Cuevas, no no se mencionaba a Jesús Ramírez Cuevas.
Ramón Alberto Garza:
No, no, porque hasta que Eddie Pintor, su "amigo en Cristo" —porque Carmona era un personaje muy ligado a a los evangelios y su amigo que era su amigo en la religión sí, sí religioso—, pues le confesaba todo lo todo lo que él estaba viviendo en ese momento y lo vino y lo logramos que Eddie viniera a revelarlo a las cámaras a Código Magenta con datos precisos y ahí empezó a entrar Jesús Ramírez a el esquema de el huachicol, sí. Entonces hoy Julio Scherer en esta página doscientos cincuenta y dos, eh, a partir de ahí pues revela todos estos detalles que son muy peligrosos. ¿Por qué? Porque a ver, la la famosa lista de gente que está siendo investigada de Morena y otros partidos en Estados Unidos pronto va a comenzar a rendir sus frutos. Ojo, el asunto de Adán Augusto López no es gratuito. Ningún general acepta que le quiten sus cinco estrellas para mandarlo como sargento al campo de batalla electoral si no es porque algo se sabe, algo se tuvo y algo no se quiere que suceda, porque si llega a suceder y Adán Augusto hubiera estado al frente de los senadores del Senado, es mayor escándalo que ahorita que no está.
Bueno, la pregunta es, aunque la presidenta hoy haya salido a decir que no va a renunciar, la pregunta es: frente a este libro, frente a un, eh, jefe del área jurídica de la presidencia que revela que ese personaje metió al señor a Palacio Nacional, pues ¿qué se va a hacer?, ¿qué se va a investigar?, ¿se va a investigar en México o se va a crear el expediente para Estados Unidos donde ya está abierto? Ojo, eh, todo esto, el hermano de Sergio Carmona, Julio Carmona Angulo, ya entregó documentos y demás. Y ojo, y la esposa de Sergio Carmona, la viuda Perla McDonald de Tamaulipas —que fue uno de los de los candidatos beneficiados un momento Américo Villarreal—, pues termina por también aportar información y esto se va a complicar. El asunto de esta lista y el asunto del huachicol con el fentanilo va a terminar de está haciendo una punta de la que puede terminar golpeando la línea de flotación de Morena.
Ramón Alberto Garza:
Porque en el momento en que se vincule todo esto, que se acabe de vincular, y que el asunto de Mario Delgado... que ya vimos que alguien le asesinó a su tía hermana de su padre y a su sobrina, dos mujeres inocentes que tenían un una producción de repostería, de pastelería, sí, fue un mensaje para quien manejó esos cientos de millones ante la eventualidad de que él se atreviera a entregarse como testigo protegido y revelar cosas en Estados Unidos. Por eso es muy importante lo que dijiste al inicio: esto es apenas el comienzo de la última etapa de esta guerra civil dentro de...
Adela Micha:
Oye, déjame regresar al al lo primero que dijiste, que finalmente Jesús Ramírez Cuevas es quien aleja a Julio Scherer de López Obrador.
Ramón Alberto Garza:
Así es. A ver, hay una parte muy importante, un tercer personaje, ¿sí?, que terminó también siendo ya retirado, que fue Alejandro Gertz Manero. Sí, no olvidemos que el fiscal, primer fiscal, entra al círculo íntimo del presidente López Obrador apadrinado por Julio Scherer, y en el libro vienen muchos detalles, muchas anécdotas, muchos, eh, mucha información precisa de las situaciones que confrontaron en su momento a el fiscal con Scherer. Con el fiscal, eh, eran reclamos que se hacían porque la Corte o porque jueces no le daban la razón a Gertz Manero; su lucha contra la herencia de su hermano que decía que era de él y otras cuestiones que que el fiscal le sacaba a Scherer de meterse, intrometerse en asuntos que no le que no competían al área jurídica, pero que el presidente se los encargaba por la confianza. Bueno, esa confrontación, la gasolina o una de las gasolinas y combustibles que avivó esa confrontación sin duda fue Jesús Ramírez. ¿Por qué? Repito, porque él tenía la llave para poner las preguntas correctas en la mañanera y luego le decía al presidente: "Ya ve, todo el mundo está indignado con Scherer, todo el mundo está defendiendo al fiscal", y ahí la guerra se hacía en la mañanera. Se sigue haciendo, a ver Adela, lo sabemos, ¿cierto? Y no me voy a no voy a decir "tengo las pruebas", tú puedes comprar una pregunta en la mañanera.
Adela Micha:
Eso dicen, ¿no?, que cuesta, cuesta, ¿no?
Ramón Alberto Garza:
Yo, yo conozco amigos míos que los han comprado y te puedo mostrar cuándo me mandan un día antes la pregunta que van a mandar a hacer y puedo ver la mañanera del día siguiente; mi iPhone tiene una fecha de la pregunta. Sí, eso he escuchado que me la mandaron, la siembran, y te cuesta entre cuarenta y cien mil pesos que te hagan la pregunta que quieres que te hagan.
Adela Micha:
Sí, eso escuchado. La presidenta tendría que saber eso, tendría que estar enterada antes de defender a su compañero de luchas en el Zócalo porque aquí lo que se está jugando es no solamente el gobierno, el "segundo piso", la cuarta transformación, sino el destino de lo que viene en los próximos meses que van a ser muy árticos con todos los que vienen en Estados Unidos. Y por supuesto este libro de Ni venganza ni perdón de Julio Scherer viene a poner sobre la mesa una serie de situaciones que dejan en claro que adentro de Morena, como bien lo dijiste al arranque del programa, está el problema. No es Morena con la oposición, es Morena contra Morena.
Adela Micha:
Oye, y al parecer Jesús Ramírez, eh, así como apartó e hizo marcó esta distancia entre Julio Scherer y López Obrador, logró hacerlo con varios otros personajes, ¿no?
Ramón Alberto Garza:
Pero por supuesto, por supuesto. A ver, déjame darte una anécdota que nunca la he contado y te la voy a dar en primicia. Me tocó vivirla a mí, no me la contaron. Okay, cuando López Obrador... yo era de esos personajes inocentes, por no decir una palabra impronunciable aquí dentro de tu hermoso... puedes puedes puedes... que creí que Andrés Manuel podía ser ese personaje político que cerrara esa brecha entre los demasiado pocos que tienen demasiado y lo fui acompañando. De hecho, el primer año de gobierno, más o menos cada mes, cada mes y medio, sosteníamos un desayuno después de la mañanera, él y yo solos, porque me pidió que le llevara los temas ríspidos que comentaban afuera y que eran delicados: operante las aduanas, como lo que empezaba a pasar con el fentanilo y la migración, temas, lo que pasaba con la CFE, etcétera.
Primer desayuno: hablamos de temas mil y al final me dice: "Ramón Alberto, eh, ya estás incluido con tu medio en la pauta de...". "No, presidente, yo no vengo a esto". "A ver, ¿cómo no? ya...". Viene a Jesús Ramírez y le pide entrar a Jesús Ramírez y él le pregunta: "¿Por qué no está incluido el medio de Ramón Alberto dentro de todo esto?". "A ver, si tú le di...". "Yo no vengo aquí a a pautar nada ni ni vivo ni vivo de esto". "No, no, no, es que como a todos los medios hay que pautar de que...". "A ver, si se va a pautar que sea lo mismo que se le da a un medio del alcance que tiene Código Magenta". Llegamos a la el segundo desayuno, terminamos el desayuno después de hablar todo, dijo: "¿Cómo va tu pauta de publicidad?". "No hay ninguna publicidad". "¿Cómo?". Le volvió a llamar, le dice: "A ver Jesús, entiéndelo, tenemos que ser parejos, piso parejo para todos los medios, no puede haber favoritos, no favoritos", y pero inmediatamente se opera el asunto. Llegó el tercer mes y tampoco había nada, y no me interesaba, no, a ver Código Magenta no vive de eso. Yo le estaba respondiendo al presidente y el presidente me dice: "¿Ya te están pautando?".
Dije: "Presidente, nada". La respuesta del presidente ¿sabes cuál fue? "Ayúdame a empujar el elefante". Es decir, el hombre poderoso de Palacio Nacional no podía con su jefe de prensa durante tres meses para que pusiera un anuncio del Seguro Social, de la Lotería Nacional, de lo que fuera dentro de un medio. "Ayúdame a empujar el elefante". Perdón, ¿de qué tamaño era el poder que tenía Jesús Ramírez para...?
Adela Micha:
Sí, no, claro. Además dicen por ahí que hay una lista, ¿no?, que palomea o no Jesús Ramírez de con qué medio sí se va a pautar, va a pautar el gobierno y con qué medios no.
Ramón Alberto Garza:
Tenemos a ver, tenemos casos de periódicos favoritos del régimen que tienen presupuestos anuales de setecientos millones de pesos, sí, y se usa el dinero de comunicación social para tapar con billetes las bocas de muchos dueños de medios que han tenido incluso que correr a colaboradores porque si critican el régimen no hay pauta. Perdón, Adela, Fouché se quedaba con la polilla. Jesús Ramírez tiene lo que dice aquí Julio Scherer es apenas una puntita, pero es muy importante, es una punta criminal, es una punta que involucró y que terminó en un asesinato. ¿Qué habló en su tiempo Sergio Carmona cuando lo llevó Jesús Ramírez con el presidente? ¿Qué habló con el presidente que alguien se asustó en Palacio Nacional y dijeron: "A este hombre hay que callarlo, no hay que matarlo nadie, hay que matarlos, hay que callarlos por ahí quitarlo la operación"?
Pero lo quitaron de la forma más vil, asesinándolo, sin saber otra cosa importante: eh, que en su casa de San Pedro Garza García, en su residencia, Sergio Carmona puso cámaras y todos los morenistas que vinieron a Monterrey a recoger su tajada para la campaña política, todos fueron grabados. Y la señora Perla McDonald, que es la esposa, la viuda, tiene todos esos videos. Entonces, imagínate tú esos videos, si la señora ya se decidió a cooperar con Estados Unidos para que ella salga bien librada, ya te imaginarás lo que significa tener en manos de los americanos a todo el elenco de Morena, a todos los candidatos de Morena pasando por la sala de la casa en San Pedro Garza García de los Carmona a recoger veinte, treinta o hasta cien mil niños de Jesús.
Adela Micha:
Ahora, eh, llama la atención o no que la presidenta conserve a Jesús Ramírez.
Ramón Alberto Garza:
A ver, la presidenta sigue teniendo el problema de Palenque. La presidenta está en una lavadora entre Washington y Palenque. Un lado para Washington, otro para Palenque. Sí, suspendemos el envío a Cuba pero queremos mandarlo, pero mandamos alimentos, pero queremos que no nos castiguen. A ver, lo de Adán Augusto López ¿tú crees que el presidente el expresidente estuvo muy contento porque le quitaran a su coordinador parlamentario del Senado después de que ese coordinador fue el que de manera políticamente incorrecta y grosera fue y le planteó a la presidenta en Palacio Nacional la disyuntiva de o se va Gertz Manero o se va... lo quitas tú presidenta o lo quitamos los senadores? Y fue así como... ¿por qué?
Y por qué fue muy sencillo: porque el señor Gertz en las investigaciones que estaban sucediendo, sobre todo con Raúl Rocha y otros nuevos personajes que operaron en Gobernación con él con casineros, con el huachicol casinero por así decirlo, pues estaban queriendo ya hablar americanos y ya se estaba convirtiendo el pasivo en un problema para... pues sí tuvo que quitarlo y eso no gustó nada en Palenque. La pregunta es cuántos más de estos personajes van a tener... Adán Augusto el primero, pero no es el último. Vamos a ver en las siguientes semanas cambios importantes en diferentes áreas, áreas claves de personas que todavía ahí despachan con un teléfono y ligados a Palenque.
Adela Micha:
Pues se va a poner bueno, lo dicho, se va a poner bueno, ¿no?
Ramón Alberto Garza:
Pues mira, el libro yo ya lo he leído en su mayoría y pues situaciones muy interesantes. No es únicamente la 4T; Julio Scherer saca las confrontaciones que tuvo en su tiempo con Francisco Gil Díaz, el secretario de Hacienda de Vicente Fox en los tiempos que que Julio estaba con Enrique Molina y fue la crisis azucarera y los problemas. Pero luego ha habido el asunto de Oro Negro en donde Julio estaba allá adentro y finalmente el hijo de de de Gil Díaz era miembro de los acusados de lo de hacer lo que hicieron con esta empresa petrolera. Es decir, el libro es, digámoslo así, una radiografía, por supuesto mayoritariamente Morena, pero también con destellos muy importantes del PRI y del PAN de lo que es este país a la hora de entrar en la intriga del poder. Pero no le quiten la lupa a Jesús Ramírez; Jesús Ramírez hoy sigue siendo un hombre poderoso que de manera subrepticia le impone la agenda a la presidenta con línea directa desde Palenque.
Adela Micha:
Pues estaremos en contacto entonces. ¿Estás estrenando escenografía, verdad?
Ramón Alberto Garza:
Tenemos el nuevo estudio ya, mi querida, estamos ya en esta etapa pues afortunadamente hemos avanzado de manera importante y muy contentos para pues poder estar a la altura de los amigos como tú.
Adela Micha:
Muchas gracias, tienes que venir.
Ramón Alberto Garza:
Muchas gracias, te mando un abrazo y gracias siempre y felicidades.
Adela Micha:
Gracias, Ramón Alberto, gracias, muchas gracias. Bueno, pues les decía que esto es una novela de intrigas por entregas, vamos a ver qué qué pasa. #MetroNewsMx