El alcalde de Celaya sigue reprobado por la ciudadanía: Datos Mitofsky
Redacción Editorial
-La falta de capacidad del alcalde de Celaya Juan Miguel Ramírez Sánchez para interpretar datos estadísticos de Mitofsky, le hace creer que es de los mejores en Guanajuato... pero sigue reprobado por los celayenses
-Guanajuato se hunde en la desaprobación ciudadana con sus cinco alcaldes evaluados por debajo del umbral mínimo de aceptación.
-Samantha Smith en la capital del estado toca fondo posicionándose como una de las cinco figuras peor evaluadas a nivel nacional.
-El corredor industrial del Bajío refleja un castigo severo donde ni Celaya ni León logran conectar con el ánimo de la población.
-Irapuato y Salamanca se mantienen en la zona de desastre administrativo con cifras que no alcanzan siquiera el cuarenta por ciento.
-A nivel nacional solo la mitad de los ediles pasan la prueba mientras el resto navega en la mediocridad de una gestión fallida.
-Grecia Quiroz en Uruapan es el único faro de esperanza al ser la única gobernante que supera la barrera del sesenta por ciento.
-El norte del país resiste con mejores números destacando los casos de Sonora y Coahuila como islas de gobernabilidad aceptable.
-En Tlaxcala se vive el peor escenario democrático con Blanca Angulo hundida en un histórico y vergonzoso veinte por ciento.
-La Ciudad de México muestra una fractura irreconciliable entre alcaldías que aprueban y zonas de rechazo absoluto al sur y oeste.
-Hidalgo se convierte en un cementerio de aspiraciones políticas con administraciones locales que han perdido toda brújula social.
-Los alcaldes de Quintana Roo aprovechan la inercia turística para mantenerse a flote aunque el desgaste empieza a ser evidente.
-En Jalisco la percepción es de estancamiento donde ni Guadalajara ni Zapopan logran entusiasmar a una ciudadanía muy crítica.
-El estado de Guerrero presenta un panorama desolador con Chilpancingo y Acapulco atrapados en la desaprobación y el olvido local.
-Nuevo León vive una crisis de confianza donde incluso municipios tradicionalmente fuertes como Monterrey muestran números mediocres.
-La seguridad pública parece ser el factor determinante que separa a los pocos alcaldes exitosos del resto de los reprobados.
-San Luis Potosí mantiene un equilibrio precario con alcaldes que apenas rozan la aprobación pero no logran consolidar liderazgo.
-Tabasco sufre una disparidad alarmante donde Comalcalco brilla mientras la capital del estado se desmorona en las encuestas.
-El fenómeno del desgaste prematuro indica que las promesas de campaña se han convertido en lastre antes de cumplir el primer año.
-La falta de servicios básicos y la opacidad administrativa son los pecados recurrentes que la ciudadanía castiga en este ranking.
-México llega al 2026 con una crisis municipalista que obliga a repensar si el alcalde sigue siendo la figura de gobierno útil.
En un análisis crítico sobre las declaraciones del alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, plasmadas por Ágora (https://agoragto.com/celaya/juan-miguel-el-mejor-evaluado-del-estado-segun-encuestas-no-descarta-reeleccion ) y por Nuestras Noticias Bajío (https://nuestrasnoticiasbajio.com/celaya/mitofsky-coloca-a-alcalde-de-celaya-como-el-mejor-de-guanajuato/ ) se contrasta su optimismo con la realidad estadística de los datos analizados
El espejismo del mejor promedio... entre reprobados: La falacia del mejor de los peores
La declaración de Juan Miguel Ramírez tras conocer los resultados de la encuestas de diciembre de 2025 de Mitofsky es el ejemplo perfecto de una narrativa política diseñada para el consumo interno, pero que se desmorona ante el rigor matemático.
El alcalde afirma con orgullo ser el mejor evaluado del estado y, en un despliegue de audacia política, deja abierta la puerta a la reelección. Sin embargo, su postura encaja quirúrgicamente en la analogía del escolar que es un reprobado jumento: el niño que celebra un cinco de calificación porque sus compañeros sacaron tres y cuatro.
Es profundamente incongruente hablar de reelección o de éxito administrativo cuando las cifras propias de su gestión -47.3% en Mitofsky- indican que más de la mitad de los ciudadanos de Celaya no aprueban su trabajo o, en el mejor de los casos, se mantienen indiferentes.
En cualquier sistema de evaluación académica o profesional, un 4.7 es una calificación reprobatoria. Celebrar este número no es un acto de triunfo, sino un síntoma de la baja vara con la que se mide la política en el Bajío.
El punto medular del autoengaño radica en ignorar el contexto. Celaya es una ciudad herida por la violencia y las carencias en servicios. Que el alcalde sea el mejor calificado del estado con las cifras que presume y muestra a la prensa, solo habla de la tragedia administrativa de Guanajuato en su conjunto, donde figuras como Samantha Smith (30.8%) o Lorena Alfaro (38.8%) han dejado el listón tan bajo que cualquier cifra cercana al cincuenta por ciento parece una victoria épica.
La realidad es cruda: Juan Miguel Ramírez no tiene una aprobación sólida, tiene un beneficio de la duda que se está agotando, luego de que se le suma a su gestión más de 90 millones de pesos en fiestas feriales y sin rendir cuentas, como lo ha denunciado su propio hermano, el columnista José Luis Ramírez Sánchez, sumando ahora el aroma de la corrupción.
Presumir estos números como un aval para buscar tres años más de gobierno es una falta de respeto a la inteligencia del ciudadano que sufre diariamente la inseguridad en las calles celayenses. El alcalde está en la cima de un ranking de mediocridad, y ser el rey de los reprobados no debería ser motivo de orgullo, sino de una profunda reflexión sobre lo que ha dejado de hacer.
El panorama político municipal en México al cierre de 2025 es un retrato fiel del desencanto. Al analizar las cifras de Mitofsky, resulta imposible ignorar el colapso de las administraciones locales en Guanajuato. Lo que antes era un bastión de estabilidad administrativa se ha transformado en un territorio de reprobación sistemática.
Excusa no pedida, acusación manifiesta: se evidencia alcalde de Celaya
La mención específica de Juan Miguel Ramírez Sánchez-plasmada por Ágora- de que Mitofsky no les solicita recursos para incluirlos en el ranking es, en términos de comunicación política, una "explicación no pedida". Al subrayar que la encuesta es gratuita, el alcalde de Celaya busca desmarcarse de la práctica común en Guanajuato —y en todo el país— de comprar "espejitos estadísticos".
Sin embargo, este discurso produce el efecto contrario: al validar la metodología solo porque "no le costó", admite tácitamente que el ecosistema de las encuestadoras es, en gran medida, un mercado de voluntades pagadas.
Si el alcalde necesita asegurar que no pagó, es porque sabe que el ciudadano sospecha que esos números son comprados. No obstante, el autoengaño es doble. Primero, porque Mitofsky, como empresa nacional, incluye a los municipios más poblados por métricas propias de relevancia poblacional, no por concesión gratuita.
Segundo, porque el alcalde utiliza la "limpieza" del proceso para ocultar la suciedad de sus resultados: presumir que no pagó por un 47.3% es como presumir que no pagó por un examen que de todos modos reprobó.
La congruencia se rompe cuando el edil utiliza una encuesta de "aprobación de gestión" para alimentar una narrativa de "popularidad electoral" con miras a la reelección. Es el reconocimiento tácito de una estrategia de supervivencia. Al decir que "no le piden nada", intenta elevar la credibilidad de un número que, en la realidad de las calles de Celaya, se siente inflado.
Al final, la declaración del alcalde no es más que una maniobra de distracción. Mientras él se enfoca en la pureza financiera de la encuesta, el ciudadano se enfoca en la carencia de resultados.
Es, efectivamente, el niño reprobado que llega a casa diciendo: "saqué cinco, pero te juro que no le pagué al maestro para que me pusiera esa nota". La realidad es que, haya pagado o no, el resultado sigue siendo insuficiente para acreditar la materia de la gobernanza.
El punto medular es que el alcalde ha decidido habitar en una realidad estadística alterna donde ser el "menos peor" de Guanajuato equivale a ser un estadista exitoso. Es una victoria pírrica que solo existe en el papel y en las declaraciones de prensa. Los datos de Mitofsky no mienten -y el alcalde lo reconoce porque a ellos no les paga-: El alcalde de Celaya está reprobado desde hace mucho por los celayenses. (https://www.metronewsmx.com/2025/11/mitofsky-desnuda-fracaso-de-alcaldes-de.html y https://www.metronewsmx.com/2025/09/celaya-en-el-lugar-107-de-alcaldes-del.html )
El panorama en el estado de Guanajuato
Para los alcaldes de Guanajuato, la situación es crítica y predominantemente negativa. Todos los evaluados en este ranking se encuentran en la mitad inferior de la tabla y, técnicamente, la mayoría está reprobada por sus ciudadanos (por debajo del 50%).
-Juan Miguel Ramírez (Celaya): 47.3% (Posición 103) - Clasificación: Media.
-Alejandra Gutiérrez (León): 46.2% (Posición 110) - Clasificación: Media.
-Lorena Alfaro (Irapuato): 38.8% (Posición 131) - Clasificación: Baja.
-César Prieto (Salamanca): 37.6% (Posición 135) - Clasificación: Baja.
-Samantha Smith (Guanajuato): 30.8% (Posición 146) - Clasificación: Baja.
Conclusión para Guanajuato: La situación es de desaprobación generalizada. Samantha Smith es una de las cinco alcaldesas peor evaluadas de todo el país. Ningún alcalde del estado alcanza siquiera el 50% de aprobación, lo que indica un desgaste acelerado de sus administraciones.
El panorama nacional
Ninguno de sus representantes evaluados logra el cincuenta por ciento de aprobación. El caso de Guanajuato capital, bajo Samantha Smith, es emblemático de una desconexión total; un treinta por ciento de aprobación no es una cifra de gestión, es una sentencia de rechazo popular.
Esta crisis no es exclusiva del Bajío, aunque ahí se acentúa. Al recorrer la geografía nacional, observamos que el nivel de gobierno más cercano a la gente es el que más le está fallando.
El promedio nacional es mediocre y la tendencia es hacia la baja. La polarización es extrema: mientras en Sonora se ven destellos de eficiencia con Antonio Astiazarán, en Tlaxcala la administración de Blanca Angulo parece haber renunciado a gobernar antes de tiempo, registrando el nivel de desprecio ciudadano más alto del país.
El punto medular es que la gestión municipal en México ha dejado de ser técnica para volverse puramente reactiva. Los alcaldes están perdiendo la batalla contra la inseguridad y el deterioro urbano, y la población ha dejado de otorgar beneficios de duda. Si el cincuenta por ciento de los alcaldes del país están reprobados, no estamos ante fallas aisladas, sino ante un sistema de gobierno local que requiere una cirugía profunda. La conclusión es dura pero clara: el municipio en México está en cuidados intensivos y la ciudadanía ya no está dispuesta a pagar por la ineficiencia.
El análisis de esa declaración en particular revela una de las defensas más comunes y, a la vez, más reveladoras de la clase política. Cuando un gobernante se siente en la necesidad de aclarar que "no se le pidió nada" o que "no pagó" por un estudio, entra en un terreno de sospecha semántica y pragmática que merece un examen minucioso.
Punto medular del análisis general de Mitofsky
El punto central de esta medición es la severa crisis de aprobación que atraviesa el nivel de gobierno municipal en México. De los 150 alcaldes evaluados, solo 78 (el 52%) logran mantener una aprobación superior al 50%. El resto se encuentra en una zona de estancamiento o franco rechazo.
La brecha entre la aprobación más alta (60.2%) y la más baja (23.8%) es de casi 37 puntos, lo que demuestra que la gestión local está sumamente polarizada: mientras unos pocos logran conectar con la ciudadanía, una gran parte está fallando en las expectativas básicas de servicios y seguridad.
Listado por Estados (De mayor a menor aprobación)
Aguascalientes
1. Daniel Romo (Calvillo): 54.2%
2. César Medina (Jesús María): 53.9%
3. Leonardo Montañez (Aguascalientes): 52.3%
4. Lucero Espinoza (Pabellón de Arteaga): 46.3%
Baja California
1. Claudia Agatón (Ensenada): 52.9%
2. Ismael Burgueño (Tijuana): 52.0%
3. Norma Bustamante (Mexicali): 43.5%
Baja California Sur
1. Milena Quiroga (La Paz): 53.2%
2. Christian Agúndez (Los Cabos): 50.9%
3. Roberto Pantoja (Comondú): 29.5%
Campeche
1. Pablo Gutiérrez (Carmen): 53.7%
2. Biby Rabelo (Campeche): 53.4%
Ciudad de México
1. Alessandra Rojo (Cuauhtémoc): 54.4%
2. Berenice Hernández (Tláhuac): 54.2%
3. Aleida Alavez (Iztapalapa): 53.9%
4. Gabriela Osorio (Tlalpan): 52.4%
5. Evelyn Parra (Venustiano Carranza): 51.7%
6. Nancy Núñez (Azcapotzalco): 51.6%
7. Janecarlo Lozano (GAM): 51.4%
8. Circe Camacho (Xochimilco): 51.3%
9. Lourdes Paz (Iztacalco): 49.8%
10. Mauricio Tabe (Miguel Hidalgo): 49.7%
11. Octavio Rivero (Milpa Alta): 49.0%
12. Luis Alberto Mendoza (Benito Juárez): 48.8%
13. Carlos Orvañanos (Cuajimalpa): 48.4%
14. Javier López (Álvaro Obregón): 46.4%
15. Giovani Gutiérrez (Coyoacán): 40.0%
16. Fernando Mercado (Magdalena Contreras): 34.1%
Chiapas
1. Ángel Torres (Tuxtla Gutiérrez): 49.2%
2. Fabiola Ricci (San Cristóbal de las Casas): 44.3%
Chihuahua
1. Cruz Pérez (Ciudad Juárez): 53.9%
2. Humberto Pérez (Cuauhtémoc): 53.5%
3. Marco Bonilla (Chihuahua): 53.0%
4. Jorge Aldana (Camargo): 51.1%
5. Salvador Calderón (Hidalgo del Parral): 50.5%
6. Jesús Valenciano (Delicias): 45.3%
Coahuila
1. Javier Díaz (Saltillo): 54.8%
2. Jacobo Rodríguez (Piedras Negras): 52.7%
3. Carlos Villareal (Monclova): 48.3%
4. Román Cepeda (Torreón): 46.8%
Colima
1. Rosa Bayardo (Manzanillo): 51.8%
2. Armando Reyna (Tecomán): 51.7%
3. Riult Rivera (Colima): 46.0%
4. Esther Gutiérrez (Villa de Álvarez): 31.6%
Durango
1. Antonio Ochoa (Durango): 53.4%
2. Betzabe Martínez (Gómez Palacio): 39.6%
Estado de México
1. Isaac Montoya (Naucalpan): 54.4%
2. Adolfo Cerqueda (Nezahualcóyotl): 52.2%
3. Azucena Cisneros (Ecatepec): 46.6%
4. Daniel Serrano (Cuautitlán Izcalli): 42.5%
5. Ricardo Moreno (Toluca): 36.4%
Guerrero
1. Erik Catalan Rendón (Iguala): 52.7%
2. Abelina López (Acapulco): 44.2%
3. Lizette Tapia Castro (Zihuatanejo): 43.9%
4. Gustavo Alarcón (Chilpancingo): 38.7%
Hidalgo
1. Jorge Reyes (Pachuca): 49.8%
2. Eduardo Medécigo (Mineral de la Reforma): 41.3%
3. Cristhian Martínez (Tula): 37.7%
4. Lorena García (Tulancingo): 27.8%
Jalisco
1. Gerardo Quirino (Tlajomulco): 54.5%
2. Luis Ernesto Munguía (Puerto Vallarta): 52.8%
3. Verónica Delgadillo (Guadalajara): 50.9%
4. Juan José Frangie (Zapopan): 48.9%
5. Sergio Chávez (Tonalá): 48.1%
Michoacán
1. Grecia Quiroz (Uruapan): 60.2%
2. Manuel Esquivel (Lázaro Cárdenas): 51.9%
3. Samuel Hidalgo (La Piedad): 52.5%
4. Jeovana Alcantar (Hidalgo): 49.7%
5. Mónica Valdéz (Zacapu): 49.7%
6. Alfonso Martínez (Morelia): 49.5%
7. Fanny Arreola (Apatzingán): 37.5%
8. Carlos Soto (Zamora): 35.4%
9. Antonio Ixtláhuac (Zitácuaro): 27.2%
Morelos
1. Eder Rodríguez (Jiutepec): 53.1%
2. José Luis Uriostegui (Cuernavaca): 46.9%
Nayarit
1. Geraldine Ponce (Tepic): 50.7%
2. Gustavo Ayón (Compostela): 49.9%
3. Anabel Guerrero (Xalisco): 49.6%
4. Manuel Salcedo (Acaponeta): 49.3%
Nuevo León
1. Mauricio Farah (San Pedro Garza): 52.1%
2. Félix Arratia (Juárez): 51.7%
3. César Garza (Apodaca): 51.5%
4. Manuel Guerra (García): 49.4%
5. Héctor García (Guadalupe): 47.8%
6. Andrés Mijes (Escobedo): 46.7%
7. Adrián de la Garza (Monterrey): 45.8%
8. Daniel Carrillo (San Nicolás): 44.1%
9. Jesús Nava (Santa Catarina): 39.5%
Oaxaca
1. Ernesto Vargas (Zaachila): 53.3%
2. Raymundo Chagoya (Oaxaca): 51.7%
Puebla
1. José Chedraui (Puebla): 54.2%
2. Alejandro Barroso (Tehuacán): 50.0%
Querétaro
1. Fernando Macias (Querétaro): 53.1%
2. Rodrigo Monsalvo (El Marqués): 50.9%
3. Josué Guerrero (Corregidora): 50.4%
4. Héctor Magaña (Tequisquiapan): 48.2%
5. Roberto Cabrera (San Juan del Río): 38.1%
6. Juan Alberto Nava (Pedro Escobedo): 37.0%
Quintana Roo
1. Ana Paty Peralta (Benito Juárez): 58.9%
2. Estefanía Mercado (Playa del Carmen): 54.3%
3. José Luis Chacón (Cozumel): 50.2%
4. José Alfredo Contreras (Bacalar): 50.1%
5. Maricarmen Hernández (Felipe Carrillo Puerto): 46.1%
6. Yensunni Martínez (Chetumal): 45.6%
7. Diego Castañón (Tulum): 44.6%
San Luis Potosí
1. Arnulfo Urbiola (Rioverde): 52.6%
2. Juan Manuel Navarro (Soledad): 51.6%
3. Enrique Galindo (SLP): 50.8%
4. David Medina (Ciudad Valles): 50.6%
5. Raúl Ortega (Matehuala): 45.5%
Sinaloa
1. Cecilia Ramírez (Guasave): 52.6%
2. Juan de Dios Gámez (Culiacán): 52.5%
3. Rolando Mercado (Sinaloa): 52.1%
4. Guadalupe López (Salvador Alvarado): 51.4%
5. Estrella Palacios (Mazatlán): 49.1%
6. Antonio Menéndez (Ahome): 42.2%
Sonora
1. Antonio Astiazarán (Hermosillo): 58.5%
2. Javier Lamarque (Cajeme): 54.1%
3. Karla Córdova (Guaymas): 54.0%
4. Abraham Mier (Caborca): 51.6%
5. Iván Sandoval (San Luis R.C.): 51.2%
6. Juan Francisco Gim (Nogales): 48.0%
7. José Manuel Quijada (Agua Prieta): 47.9%
8. Jorge Elias Retes (Navojoa): 43.2%
Tabasco
1. Ovidio Peralta (Comalcalco): 53.2%
2. Yolanda Osuna (Centro): 35.9%
Tamaulipas
1. Carmen Canturosas (Nuevo Laredo): 58.3%
2. Mónica Villareal (Tampico): 52.5%
3. Carlos Peña (Reynosa): 49.8%
4. Eduardo Gattás (Ciudad Victoria): 47.7%
5. Alberto Granados (Matamoros): 43.7%
Tlaxcala
1. Salvador Santos (Huamantla): 52.6%
2. Alfonso Sánchez (Tlaxcala): 36.9%
3. Javier Rivera (Apizaco): 33.0%
4. Blanca Angulo (Chiautempan): 23.8%
Veracruz
1. Patricia Lobeira (Veracruz): 55.0%
2. Alberto Islas (Xalapa): 53.5%
3. Amado Cruz (Coatzacoalcos): 53.1%
4. Juan Manuel de Unanue (Boca del Río): 52.1%
Yucatán
1. Cecilia Patrón (Mérida): 54.0%
2. Homero Novelo (Valladolid): 53.3%
Zacatecas
1. José Saldívar (Guadalupe): 51.0%
2. Javier Torres (Fresnillo): 50.3%
3. Miguel Varela (Zacatecas): 36.2%
El análisis de la situación general
Hay una concentración de éxito en el Norte. Estados como Sonora, Coahuila y Tamaulipas logran posicionar a sus alcaldes en los rangos más altos de aprobación. Esto sugiere una gestión local más eficiente o una mejor percepción de la economía y seguridad en esas regiones específicas.
El colapso del Bajío e Hidalgo. Guanajuato e Hidalgo presentan los números más preocupantes. Sus alcaldes no solo están por debajo del 50%, sino que varios están en el "top" de los más rechazados del país.
Michoacán y el fenómeno Grecia Quiroz. La alcaldesa de Uruapan es la única que rompe la barrera del 60%, lo cual es extraordinario considerando la complejidad de seguridad en Michoacán. Representa una anomalía positiva en un mar de mediocridad.
Desempeño de la CDMX. La capital del país está sumamente fragmentada. Mientras alcaldías como Cuauhtémoc y Tláhuac tienen aprobación alta, Coyoacán y Magdalena Contreras están en niveles de desaprobación muy marcados.
Los alcaldes mexicanos están operando en un entorno de "desgaste prematuro". Diciembre de 2025 muestra que la ciudadanía es cada vez más exigente y menos paciente, otorgando aprobaciones mediocres a la gran mayoría de sus gobernantes más cercanos. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido














