Alcalde morenista Daniel Sámano, presunto encarcelador de tres militantes morenistas en Salvatierra
Redacción Editorial/Equipo Metro News Salvatierra
-El uso arbitrario de la fuerza pública en Salvatierra contra simpatizantes que distribuían volantes informativos evidencia una alarmante deriva autoritaria y represiva en el municipio.
-La detención ilegal de militantes y ciudadanos exhibe la contradicción ética de administraciones que llegaron al poder bajo el discurso lopezobradorista pero operan con prácticas de censura.
-El salto del nepotismo y los señalamientos de corrupción hacia el ejercicio directo de la represión municipal fractura la base social y deslegitima el movimiento en Guanajuato.
La detención arbitraria registrada en el municipio de Salvatierra, donde elementos de la Dirección de Seguridad Pública privaron de la libertad a ciudadanos y simpatizantes bajo el falso pretexto de alterar el orden público por repartir volantes informativos, marca un punto de inflexión crítico en el ejercicio del poder local, según denunció el líder de la UCD en Guanajuato, Francisco Escobar Osornio.
Este hecho no constituye un exceso aislado de agentes policiales, sino el síntoma inequívoco de un régimen municipal que ha optado por la intolerancia y la mordaza institucional frente al disenso político y la crítica social. La actuación de la autoridad, encabezada por el alcalde morenista Daniel Sámano, consuma una metamorfosis política preocupante: pasar de los señalamientos previos de corrupción y nepotismo en su contra al ejercicio directo de la represión abierta.
Desde una perspectiva jurídica e institucional, el procedimiento aplicado en la barandilla municipal vulnera de manera flagrante las garantías constitucionales básicas de libertad de expresión, derecho a la información y libre tránsito. Utilizar el aparato de seguridad del Estado para criminalizar la distribución de panfletos —cuyo contenido denunciaba presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias— revela la fragilidad democrática con la que se conducen los mandos locales. La normativa municipal y los reglamentos de policía están diseñados para salvaguardar el orden y la tranquilidad ciudadana, no para fungir como instrumentos de censura política o escarmiento contra opositores y luchadores sociales. La liberación posterior de los detenidos, al no sostenerse jurídica ni administrativamente ninguna falta real, confirma la ilegalidad de origen de la orden y desnuda la improvisación autoritaria con la que se actuó desde la cúpula del gobierno municipal.
En el plano político e ideológico, este episodio representa una afrenta directa a los principios fundacionales del movimiento de izquierda y obradorista en México. Históricamente, las fuerzas políticas que hoy gobiernan diversos municipios bajo siglas afines a la llamada cuarta transformación surgieron desde la trinchera de la protesta social, la resistencia civil pacífica y la defensa de los derechos ciudadanos frente a los abusos del viejo régimen. Traicionar este legado mediante prácticas coercitivas equiparables a los peores años del autoritarismo partidista genera una profunda ruptura con la militancia genuina. Como lo señalaron los propios liderazgos afectados, entre ellos el dirigente estatal de la UCD Francisco Escobar Osornio, resulta inadmisible que quienes llegaron al poder gracias al respaldo popular y al hartazgo contra la corrupción se conviertan hoy en verdugos de la libertad de expresión, adoptando posturas de carácter caciquil.
El impacto comunitario y cultural de estos acontecimientos en Salvatierra erosiona severamente el tejido social y acrecienta la desconfianza ciudadana hacia las instituciones públicas. La ciudadanía observa con decepción cómo los gobiernos surgidos de la alternancia reproducen o magnifican los vicios que prometieron erradicar, sustituyendo el debate público y la rendición de cuentas por la intimidación policial. La exigencia de una investigación penal y administrativa para fincar responsabilidades contra quienes ordenaron la privación ilegal de la libertad no es una ocurrencia coyuntural, sino una necesidad imperativa para evitar la impunidad oficial en el estado de Guanajuato.
A modo de conclusión editorial, la crisis institucional en Salvatierra demuestra que la legitimidad democrática no se adquiere portando unas siglas partidistas, sino ejerciéndolas con congruencia, apego estricto al estado de derecho y respeto absoluto a la pluralidad política. Cuando un alcalde utiliza la fuerza pública para acallar volantes críticos, no fortalece su administración; por el contrario, firma su reprobación moral y evidencia el miedo institucional ante una ciudadanía informada y participativa que exige cuentas claras más allá de los discursos oficiales.
El alcalde Sámano podría haber incurrido en el delito de privación ilegal de la libertad
De comprobarse como ciertos los hechos denunciados por Francisco Escobar Osornio —es decir, la detención arbitraria e ilegal de tres ciudadanos por repartir volantes informativos que criticaban a la administración municipal bajo las órdenes directas de la autoridad—, el alcalde de Salvatierra, Daniel Sámano, enfrentaría responsabilidades y sanciones en tres vertientes principales conforme al marco legal mexicano y estatal.
Bajo las normas de responsabilidades y Ley de Responsabilidades Administrativas, si se comprueba que el servidor público ordenó o toleró una detención al margen de la ley -sin causa justificada ni flagrancia real de una falta administrativa-, incurriría en faltas administrativas graves como el abuso de funciones o la actuación bajo conflicto de interés / uso indebido del cargo.
Los tribunales de justicia administrativa o los órganos de control interno pueden imponer sanciones que van desde la suspensión temporal del empleo, cargo o comisión, la destitución de la función pública, hasta la inhabilitación temporal para desempeñar empleos, cargos o comisiones en el servicio público.
En lo penal, la privación de la libertad de personas sin que medie orden judicial ni flagrancia real, utilizando a los cuerpos de seguridad pública bajo un pretexto falso -"escandalizar en vía pública" cuando en realidad se repartían volantes-, puede configurar delitos cometidos por servidores públicos. Entre ellos destacan el abuso de autoridad, la privación ilegal de la libertad (detención ilegal) y la coalición de servidores públicos o uso ilícito de la fuerza pública.
El Código Penal aplicable en el estado de Guanajuato contempla para estos delitos penas privativas de la libertad -prisión-, multas económicas, así como la inhabilitación y destitución definitiva para ocupar cargos públicos, dado que el poder del Estado se habría empleado para intimidar y reprimir la libertad de expresión de los ciudadanos.
Por lo que toca a las sanciones y resoluciones en Materia de Derechos Humanos, la intervención de organismos protectores de derechos humanos (como la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato - PRODHEG, o la CNDH) determinaría la violación a derechos fundamentales consagrados constitucionalmente, tales como la libertad de expresión, el derecho a la información, la libertad personal y la prohibición de la detención arbitraria.
En el ámbito de derechos humanos no se imponen penas de cárcel directas, pero se emiten recomendaciones públicas de carácter vinculante moral e institucional. Estas obligan a la autoridad municipal a:
-Ofrecer una disculpa pública a las víctimas.
-Iniciar los procedimientos administrativos internos contra los mandos policiales y funcionarios responsables.
-Implementar reparaciones integrales del daño y garantías de no repetición.
-Capacitar obligatoriamente a los cuerpos de seguridad y mandos medios y superiores en materia de derechos humanos y respeto a la libertad de expresión.
El alcalde Daniel Sámano, el responsable político e institucional del hecho
Desde una perspectiva estrictamente jurídica y de derecho administrativo sancionador, atribuir la responsabilidad total y directa al alcalde por el solo hecho de ostentar el mando superior de la fuerza pública requiere matices importantes, aunque su posición como cabeza de la administración municipal sí lo coloca en el centro de la cadena de mando y de la responsabilidad política e institucional.
Es correcto que, conforme al marco orgánico municipal, el presidente municipal es el jefe de la policía preventiva municipal (o ejerce el mando a través del director de seguridad pública que designa). Por lo tanto, cualquier directriz general de orden público, uso de la fuerza o políticas operativas recae bajo su supervisión jerárquica.
Aunque el alcalde encabeza la administración, los operativos concretos, las detenciones específicas y las órdenes de proceder en la calle o en la barandilla son ejecutadas por mandos medios (como el director de seguridad pública) y elementos operativos.
¿La responsabilidad es automática para el alcalde? No de manera automática en el ámbito penal o administrativo directo, a menos que se demuestre alguno de los siguientes supuestos:
-Orden directa o instrucción explícita: Si se comprueba mediante testimonios, grabaciones u órdenes giradas que el alcalde Daniel Sámano ordenó específicamente la detención de los ciudadanos por repartir volantes críticos, su responsabilidad se vuelve directa (autor intelectual o inductor), tanto por abuso de autoridad como por privación ilegal de la libertad.
-Omisión o tolerancia (Responsabilidad por negligencia o encubrimiento): Si el alcalde no dio la orden directa, pero al tener conocimiento de la detención arbitraria convalidó el acto, encubrió a los responsables o solapó sistemáticamente prácticas de persecución política a través de la policía, incurre en responsabilidad por omisión y tolerancia en el ejercicio de sus funciones.
-Responsabilidad de mando (Culpa in vigilando): En el derecho administrativo, el titular responde por la falta de control, supervisión o por la mala elección de sus subordinados (como el director de seguridad pública), lo que puede derivar en sanciones administrativas graves por negligencia en el control de la corporación.
El policía que efectúa la detención sabiendo que no existe flagrancia ni falta administrativa real, y el juez cívico o encargado de barandilla que acepta y valida un ingreso ilegal, tienen responsabilidad penal y administrativa directa e individual. No pueden ampararse bajo el argumento de "cumplimiento de órdenes" si la orden es manifiestamente ilegal o constitutiva de delito.
La responsabilidad del alcalde se configura principalmente en el plano político, institucional y administrativo, y podrá escalar al ámbito penal únicamente si las investigaciones ministeriales logran acreditar que existió una instrucción directa, dolo o connivencia para reprimir la libertad de expresión de los manifestantes.
En conclusión, aunque el alcalde no siempre presiona el botón o ejecuta la detención en el sitio de los hechos, la responsabilidad política e institucional es ineludible debido a que la corporación policial responde a su administración; sin embargo, para fincarle responsabilidades legales (penales o administrativas firmes), las instancias de procuración de justicia deben probar su participación directa en la orden o su complicidad dolosa en el abuso de poder.
La transcripción del video de la queja de Francisco Escobar Osornio
Francisco Escobar Osornio:
Eh amigas, amigos, compañeros de la UCD, militantes de Morena y de todos los partidos políticos. Estamos afuera de las instalaciones de la Barandilla, donde están las direcciones, la Dirección de Seguridad Pública del municipio de Salvatierra, porque hace unos momentos de manera totalmente arbitraria e ilegal fue detenido un compañero nuestro, Florentino, sin que procediera ni siquiera una falta administrativa. El argumento supuesto de la autoridad fue repartir un volante en el jardín principal. El presidente municipal de Salvatierra, Daniel Sámano, hoy pasó de ser corrupto y bandido a represor autoritario.
Estamos aquí afuera de las instalaciones de la presidencia, perdón, de la Dirección de Seguridad Pública del municipio de Salvatierra, exigiendo la liberación inmediata e incondicional del compañero Florentino que fue traído a estas instalaciones que ahora son represivas de la Dirección de Seguridad Pública del municipio de Salvatierra, y vamos a interponer denuncia penal en contra de quien resulte responsable por la detención ilegal de dos compañeros nuestros, de tres compañeros nuestros. Este es un absurdo, es una ilegalidad y es una arbitrariedad aquí en Salvatierra. Insisto, además de corruptos y de bandidos, ahora son represores. Esto no se va a quedar así y vamos a interponer las denuncias que se tengan que interponer.
No podemos creer que en Salvatierra se traslade de un gobierno corrupto a un gobierno represor, y son morenistas genuinos y aquí los compañeros obradoristas genuinos, por eso hacíamos esta transmisión, haciéndole el llamado a la población de Salvatierra, pero sobre todo a los militantes auténticos de Morena. Hoy tenemos un represor en la presidencia municipal. Eh compañeros, ¿nos pueden indicar cuál fue el supuesto motivo por el que los detuvieron?
Compañero 1:
Por escandalizar en vía pública.
Francisco Escobar Osornio:
Que no es cierto, no es cierto, no es cierto, así es, estábamos repartiendo volantes informando a la población en el jardín principal. ¿Podemos leer el volante que estamos repartiendo, por favor, para que la población de Salvatierra se entere qué es lo que estábamos diciendo? Por cierto, no procedió ninguna detención, tan es así que los tuvieron que soltar al no haber ninguna otra situación. Yo se lo detengo, este volante que dice: "Corrupción, nepotismo en Salvatierra, la transformación en el segundo", este es el documento que fundó supuestamente la detención arbitraria de nuestros tres compañeros. Vamos a convocar a los medios de comunicación para informarles, insisto, de ser un bandido, un sinvergüenza y un corrupto, hoy Daniel Sámano se convierte además en represor en contra de los verdaderos luchadores sociales.
Gracias a nosotros está donde está. Publico en el momento que vamos y en este momento queremos notificarles que vamos a entregar al representante de la gobernadora o la representante de la gobernadora este documento muy bien, con firmas de ciudadanos porque ya no es tolerable esta situación en Salvatierra, Guanajuato. Muy bien, compañeras y compañeros, es muy lamentable que un gobierno morenista se convierta en represor. El gobierno morenista nunca fue represor, nunca reprimió a nadie, estos no son así, son unos auténticos chapulines traicioneros del movimiento de López Obrador. Y quiero agregar, quiero agregar, quiero agregar lo siguiente: su servidor, exregidor en el trienio 2009, exregidor y ahorita actualmente como maestro jubilado en la Supervisión Federal Escolar, de alguna manera también fui director de Desarrollo Social en el periodo del compañero Moisés Ramírez.
Compañero 2:
Entonces esto ya lo expresó el licenciado con un punto exacto, algo injusto, pero le agradecemos también el licenciado de Barandilla definitivamente reconoció y con apego a la ley inmediatamente no nos dejó ni media hora en el proceso. Gracias.
Francisco Escobar Osornio:
Bueno, pues vamos a seguir investigando porque se tiene que sancionar al responsable, y para nosotros el que ordenó la represión en contra de nuestros compañeros fue Daniel Sámano. Seguiremos informándoles, compañeros. Es correcto, no hay pruebas, pero no hay dudas. #MetroNewsMx









